La convocatoria comenzó en las redes sociales y terminó con escaparates destrozados, comercios saqueados y enfrentamientos con la Policía. Detrás de la movilización que desembocó en los disturbios del sábado en Barcelona aparece una red de cuentas anónimas de TikTok que utilizó el nombre de Blocus para apelar a la calidad de la educación y llamar a los jóvenes a movilizarse en distintas ciudades españolas. En apenas unos días, sus publicaciones trasladaron la convocatoria desde los vídeos y carteles de la plataforma a grupos privados de WhatsApp y Telegram con cientos de integrantes.
Blocus no es una aplicación propia ni una plataforma independiente, sino la denominación bajo la que operaban distintos perfiles de TikTok. Se han identificado más de una veintena de cuentas vinculadas a este nombre o a identidades similares, aunque todavía no se ha establecido quién las controlaba ni si todas respondían a una misma estructura.
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La actividad comenzó entre el 18 y el 19 de octubre, según Newtral, que detectó perfiles creados precisamente en esas fechas y otros con escasa trayectoria. Los primeros carteles de la convocatoria de Barcelona circulaban, al menos, desde el día 20.
El alcance de estas cuentas resultaba desigual. Muchas apenas acumulaban seguidores, pero algunas publicaciones lograron decenas de miles de visualizaciones. Uno de los perfiles llegó a publicar 59 vídeos en 48 horas, un ritmo de actividad que llamó la atención de quienes rastreaban la convocatoria.
El principal punto de encuentro digital fueron dos grupos de WhatsApp, uno de Barcelona y otro de Madrid, que contaban con alrededor de 700 participantes cada uno antes de la movilización, según los datos difundidos por Newtral. La red también disponía de otros canales y grupos vinculados a convocatorias en distintas ciudades. Estas cifras reflejan integrantes de los chats identificados, no el número de personas que acudieron finalmente a las calles.
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Una red de cuentas que conducía a grupos cerrados
El funcionamiento de Blocus se apoyaba en una cadena de difusión entre plataformas. TikTok servía de escaparate para los carteles, los mensajes y los llamamientos; los códigos QR y los enlaces permitían saltar a grupos privados de WhatsApp y Telegram, donde los usuarios recibían más indicaciones y compartían información sobre las concentraciones.
Las convocatorias apelaban, al menos formalmente, a reivindicaciones educativas: más recursos, mejores instalaciones, profesorado suficiente y una educación de calidad. Los mensajes invitaban a reproducir en España las movilizaciones que se estaban desarrollando en Francia.
Sin embargo, en algunos de los espacios privados también se difundieron instrucciones sobre vestimenta y preparación, incluidas recomendaciones de acudir de negro, cubrirse el rostro o llevar determinados elementos. Otros mensajes fueron más allá y contenían llamamientos expresos a vandalizar comercios o referencias a posibles saqueos.
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La incógnita sobre sus responsables
El nombre elegido remite a los blocus de lycées, los bloqueos de institutos vinculados a las protestas estudiantiles francesas. La etiqueta también conectaba con el movimiento Lycées Indignés, en cuyo entorno se han producido movilizaciones por la situación de los centros educativos y el acceso a la enseñanza.
Los promotores de las convocatorias españolas buscaban reflejarse en ese movimiento y extender las movilizaciones a ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante o Bilbao. La referencia francesa, no obstante, no demuestra por sí misma que hubiera responsables del país vecino detrás de los perfiles españoles.
Los Mossos d’Esquadra mantienen abierta la investigación para identificar a los titulares de las cuentas y reconstruir la difusión de los mensajes. La comisaria jefa, Sílvia Catà, ha explicado a RAC1 que la policía estaba “monitorizando” perfiles vinculados a Blocus Barcelona y que trabaja para averiguar quién hay detrás de la red, en colaboración con otras policías europeas.
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La responsable policial ha apuntado que la convocatoria pretendía imitar las movilizaciones francesas, pero ha descartado que los detenidos procedieran de ese país. Según ha explicado, se trata de personas que viven en Cataluña.
Los Mossos distinguen la convocatoria de la organización de los disturbios
La existencia de perfiles coordinados en redes sociales no significa necesariamente que los altercados fueran obra de una estructura criminal organizada. Catà ha descrito a los participantes como personas que se agrupaban en pequeños grupos, de tres, cinco o diez individuos, y ha sostenido que no había grupos criminales detrás de los incidentes. La comisaria ha reconocido la sorpresa policial ante una dinámica que calificó de “bastante inexplicable” y que, a su juicio, no respondía a una manifestación convencional ni a una protesta orientada a reivindicar derechos.
La distinción es relevante para esclarecer el papel de Blocus. Una cosa es que existieran cuentas organizadas para captar participantes y difundir instrucciones; otra, que hubiera una dirección común de los actos violentos o una estructura estable con capacidad para planificarlos.
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La cuenta que difundía la convocatoria de Blocus en TikTok fue eliminada tras los altercados, según EFE. El cierre de ese perfil no despeja, sin embargo, la incógnita principal: quién construyó la red y si su actividad respondía a una iniciativa espontánea, a varios promotores o a una estrategia coordinada.
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