En España, quien pierde a su pareja puede cobrar una pensión de viudedad de manera indefinida. En Suecia, la ayuda suele durar 12 meses y, en Reino Unido, termina como máximo a los 18. La diferencia importa, sobre todo, para quienes dependían del sueldo o de la pensión de la persona fallecida para vivir.
Las reglas cambian mucho de un país a otro. En unos casos, se mira si la persona estaba casada; en otros, la edad, los hijos o el dinero que ya recibe. También hay países que reducen la ayuda si la persona viuda sigue trabajando o tiene otra pensión.
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En España, estas prestaciones afectan sobre todo a mujeres. El 85,6% de quienes cobraban una pensión de supervivencia en 2023 eran mujeres, según Eurostat. Muchas pertenecen a generaciones que tuvieron empleos peor pagados, carreras laborales más cortas o dejaron de trabajar para cuidar de hijos y familiares.
España paga una pensión estable, aunque no todos cobran lo mismo
En España, la pensión de viudedad equivale normalmente al 52% de la base reguladora de la persona fallecida. Dicho de forma sencilla: se calcula a partir de sus cotizaciones a la Seguridad Social.
Ese porcentaje puede subir al 60% si quien cobra la pensión tiene más de 65 años, no recibe otra pensión pública, no trabaja y sus ingresos por alquileres, inversiones, actividad económica o ganancias patrimoniales no superan 9.442 euros al año (en 2026).
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Puede llegar al 70% si tiene hijos menores de 26 años o con discapacidad a cargo, la pensión supone más de la mitad de sus ingresos y la renta media de la unidad familiar no supera el 75% del salario mínimo interprofesional. Además, la suma de la pensión y el resto de ingresos no puede exceder 27.034,40 euros anuales.
La pensión se paga, por regla general, en 14 mensualidades y no tiene una fecha de finalización. Pueden cobrarla los cónyuges y también las parejas de hecho que cumplan las condiciones exigidas. Los separados y divorciados también pueden tener derecho, aunque en esos casos hay requisitos adicionales.
La clave es que España mantiene una protección a largo plazo. Para una persona jubilada que vivía con la pensión de su pareja, esa ayuda puede ser su principal ingreso tras el fallecimiento.
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Francia deja fuera a las parejas de hecho y mira los ingresos
En Francia, la pensión de viudedad es del 54% de la pensión básica que cobraba o habría cobrado la persona fallecida. La cifra es parecida a la española, pero las condiciones son más duras.
Para cobrarla hay que haber estado casado. Las parejas de hecho y las personas unidas por un PACS, una figura parecida a una unión civil, no tienen derecho a esta prestación.
También hay que tener al menos 55 años. Además, Francia revisa los ingresos de quien solicita la ayuda. En 2026, una persona que vive sola no puede superar los 25.001,60 euros brutos al año. Si vive con otra pareja, el límite asciende a 40.002,56 euros.
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Esto puede dejar fuera a alguien que sigue trabajando, que cobra una pensión propia alta o que inicia una nueva convivencia.
Alemania da una ayuda de dos años a algunos viudos y viudas
En Alemania, hay dos tipos de pensión. La primera es la llamada pensión pequeña de viudedad. Equivale al 25% de la pensión de la persona fallecida y dura como máximo 24 meses.
Esta ayuda suele corresponder a quienes no tienen hijos menores, no tienen una incapacidad y aún no alcanzan la edad exigida. Para los fallecimientos ocurridos en 2026, esa edad es de 46 años y seis meses.
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La segunda es la pensión grande. En general, equivale al 55% de la pensión del fallecido y puede mantenerse sin límite de tiempo. La cobran quienes superan la edad mínima, tienen una incapacidad o cuidan de hijos menores.
Alemania también reduce la ayuda si la persona viuda tiene ingresos propios. Desde julio de 2026, puede cobrar hasta 1.122,53 euros al mes sin que eso afecte a su pensión de viudedad. Por encima de esa cantidad, se descuenta el 40% de la diferencia. El límite aumenta en 238,11 euros mensuales por cada hijo con derecho a pensión de orfandad.
Además, durante los tres meses posteriores a la muerte, no se tienen en cuenta los ingresos propios.
Suecia solo cubre el primer año tras la muerte
En Suecia, la pensión vitalicia de viudedad dejó de ser la norma hace décadas. La ayuda actual está pensada para los primeros meses después de la muerte de la pareja. La llamada pensión de ajuste suele durar 12 meses. Pueden recibirla cónyuges, parejas registradas y, en algunos casos, convivientes que tenían hijos en común.
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Para acceder, hay que ser menor de 66 años y haber vivido con la persona fallecida durante al menos cinco años o tener hijos menores. La cuantía depende de los derechos de pensión que hubiera generado la persona fallecida.
Aunque la ayuda pública en Suecia busca evitar un corte brusco de ingresos, no sustituye de forma permanente lo que aportaba la pareja.
Reino Unido limita la ayuda a 18 meses
En Reino Unido, la pensión vitalicia de viudedad dejó de aplicarse a quienes perdieron a su pareja a partir del 6 de abril de 2017. Desde entonces, la principal ayuda se llama Bereavement Support Payment y se dirige a quienes no han llegado todavía a la edad de jubilación estatal.
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Quien no tiene hijos a cargo recibe un pago inicial de 2.500 libras y hasta 18 pagos mensuales de 100 libras. En total, puede llegar a 4.300 libras.
Si hay hijos a cargo o la mujer estaba embarazada cuando murió su pareja, la ayuda aumenta: 3.500 libras al principio y hasta 18 mensualidades de 350 libras. El máximo suma 9.800 libras.
El dinero no depende del sueldo ni de los ahorros de quien enviuda. Sin embargo, la persona fallecida debe haber cotizado lo suficiente al sistema británico. Las parejas no casadas pueden cobrar en algunos casos, sobre todo cuando tenían hijos en común.
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