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Cuando el trabajo se convierte en el centro de tu vida: el consejo de un experto para “nutrirse” y evitar que el desgaste pase factura

Rafael Alonso, psicólogo especializado en recursos humanos, explica que la identidad se liga a menudo al trabajo y que, cuando esa parcela va mal, algunas personas sienten que todo falla

Rafael Alonso, especialista en recursos humanos. (Canva/TikTok)

El trabajo puede resultar drenante por muchas razones, pero cuando empieza a afectar a la vida fuera de la oficina es necesario parar y ver qué esta ocurriendo. Rafael Alonso, psicólogo especializado en recursos humanos y burnout o síndrome del trabajador quemado, explica que la línea que delimita el trabajo y la vida privada es muy fina y cuando se rompe es necesario tomar medidas, porque pese a que este fenómeno está normalizado, no es normal. De hecho, resulta dañino.

“Tú puedes ser muy feliz con la vida que tienes con tus amigos, con tu familia, etcétera. Pero si el trabajo no está bien, si sales agotado, si no sabes qué hacer, lo más normal es que te aísles socialmente, que no te apetezca salir, que te olvides del deporte, que tu alimentación funcione mal”, explica Alonso en una de sus últimas publicaciones de su cuenta de divulgación en TikTok.

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El psicólogo sostiene que “le damos demasiado poder a lo que nos pasa en el trabajo y cómo nos afecta tanto cuando salimos”. Pero esto tiene una explicación. “Nuestra vida gira solamente en torno al trabajo y nuestra identidad gira solamente en torno a nuestra profesión. ¿Qué ocurre? Que cuando en el trabajo nos va mal, pensamos que en nuestra vida empieza a irnos todo mal, lo vemos todo como con un cristal negro", afirma. Pero existen formas de modificar esta concepción de la vida y de conseguir restarle peso al mundo laboral, aún cuando resulta asfixiante. La realidad es que pese a que el trabajo ocupa buena parte de la cotidianidad, no lo es todo.

La incorporación al mundo laboral más tardía de los jóvenes, con una tasa de empleo entre los 16 y los 29 años 15 puntos porcentuales inferior a la de 2007, hará que los que se jubilen en 2065 y que solo hayan podido cotizar 30 años deban compensar sus menores cotizaciones demorando la jubilación hasta los 71 años si quieren mantener el nivel de vida previo.

Poner límites a tiempo y respetar el descanso

La clave para Alonso está en “encontrar aquellas cosas que nos nutren de verdad fuera de horario laboral”. Y para ello, recomienda llevar a cabo una serie de acciones que sirven para “recuperar el equilibrio”. La primera de ellas es establece límites claros, tanto en los horarios de trabajo como en los de descanso. La jornada laborar debe ocupar solo las horas estipuladas y estás no se deberían sobrepasar. El tiempo fuera de la oficina, del taller, o de cualquier otro entorno laboral debería estar dedicado a otras tareas.

Pero, ¿cómo desconectar si al salir por la puerta pensamos en las tareas que aún quedan pendientes? Alonso lo tiene claro y su consejo es muy sencillo: “Diferencia lo urgente de lo importante y delega cuando sea posible”. Si una tarea no se ha llevado acabo es porque no resulta vital y por lo tanto se puede retomar al día siguiente. Con esa idea será más sencillo no llevarse el trabajo a casa. A esto se suma otro consejo de Alonso: “Fija momentos sin correo ni notificaciones laborales”.

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En cuanto al tiempo de ocio, el experto recomienda programar las actividades que “recarguen”, bien sea hacer ejercicio, salir con amigos y disfrutar de hobbies. Tener una vida plena y satisfactoria ayuda a relativizar las malas rachas laborales y a focalizarse en las cuestiones más positivas de la vida lejos de las obligaciones del trabajo.

Ahora bien, no siempre es posible llevar a cabo estos cambios. Por eso, en caso de que estas pautas no tengan efecto, el psicólogo aconseja acudir a un profesional y recuerda que es vital “no minimizar el agotamiento porque puede afectar tu salud física y mental”.

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