Con la llegada del otoño aumenta la cantidad de cabello que encontramos en la almohada, el cepillo o el desagüe de la ducha. La escena puede generar alarma, especialmente cuando la caída parece más abundante de lo habitual. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se trata de una pérdida definitiva, sino de un proceso natural de renovación del cabello que se hace más visible en determinadas épocas del año.
El pelo muere en primavera, aunque suele tardar tres meses en caerse. “No hay que olvidar que si un pelo muere es porque hay otro detrás empujando para nacer”, asegura Ramón Grimalt, profesor de Dermatología en la Universitat de Barcelona y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Según el especialista, en los últimos años este fenómeno se ha adelantado y la caída estacional resulta más evidente durante los meses de agosto y septiembre, coincidiendo con el cambio climático.
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El cabello humano no crece ni se desprende todo al mismo tiempo. Al igual que ocurre con el pelaje de otros mamíferos, los folículos atraviesan diferentes fases a lo largo de su ciclo vital. Mientras unos cabellos crecen, otros dejan de hacerlo y finalmente se desprenden para dar paso a un nuevo pelo.
De cada cien cabellos, aproximadamente entre un 12% y un 15% se encuentra en algún momento en fase de recambio, recoge la AEDV. La renovación completa de la cabellera es, por tanto, un proceso lento y continuo que puede prolongarse durante unos cuatro años.
No hacen falta vitaminas para el recambio normal
La caída del caballo durante el otoño puede llevar a algunas personas a recurrir a suplementos vitamínicos, lociones o productos anunciados como tratamientos contra la caída. Sin embargo, cuando se trata de un recambio estacional normal, el cabello vuelve a crecer sin necesidad de estas medidas.
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“Los especialistas insistimos en que casi todos los cabellos que se caen en otoño se recuperan y reaparecerán al cabo de tres o cuatro meses tanto si tomamos suplementos de vitaminas con como si no. Es como si a una mujer le dan unas gotas para que se le corte la regla y le dicen que harán efecto en cuatro o cinco días; nuestros folículos necesitan renovarse igual que lo hace el endometrio en cada menstruación”, explica Grimalt.
La preocupación por la caída estacional también se refleja en las consultas dermatológicas, puesto que, según el dermatólogo, se da hasta “un 80% más ahora que en febrero”. Sin embargo, ocho de cada diez, señala el especialista, no presentan ninguna enfermedad, sino que están alarmados ante un proceso fisiológico normal.
El cabello largo hace más visible la caída
La caída estacional tampoco es un fenómeno exclusivamente femenino. La diferencia está, en buena medida, en la percepción: cuando el cabello es largo, los pelos que se desprenden ocupan más espacio y resultan mucho más visibles en la ropa, el baño o el cepillo. También existen otros mitos relacionados con la caída. Por ejemplo, cepillarse el pelo con normalidad no provoca calvicie, ni lavarse el cabello con frecuencia hace que se caiga más.
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Por tanto, encontrar más cabello de lo habitual durante estos meses no significa necesariamente que exista un problema. En muchas ocasiones, simplemente es la señal visible de un proceso que ocurre continuamente y que permite que el cabello se renueve: el pelo cae para que otro pueda ocupar su lugar. Por ello, “el cabello no se cae, se renueva”.
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