Pocas prendas han conseguido trascender tanto la moda para convertirse en parte de la historia contemporánea como el famoso ‘vestido de la venganza’ de Lady Di. El diseño negro de seda firmado por Christina Stambolian que la princesa Diana lució en una de las noches más recordadas de su vida volverá a subastarse este diciembre, casi tres décadas después de que cambiara de manos por última vez. Una pieza que, más de 30 años después de aquella aparición, continúa siendo uno de los grandes símbolos del estilo de la madre de Guillermo y Harry.
El vestido será la estrella de una subasta de moda organizada por Sotheby’s en Nueva York el próximo 9 de diciembre. La estimación se sitúa entre los 150.000 y los 300.000 dólares, una horquilla que da una idea del valor histórico y cultural que ha adquirido una prenda que originalmente fue diseñada para vestir una noche de gala y que terminó convirtiéndose en uno de los mayores iconos de la cultura popular vinculados a la familia real británica.
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La imagen de Diana aquella noche es difícil de olvidar. El diseño, corto, ajustado y con los hombros al descubierto, dejaba atrás la imagen más recatada con la que durante años se había asociado a la princesa. Lo combinó con un espectacular collar de perlas, manicura roja y unos labios a juego. Su aparición en la Serpentine Gallery de Londres se convirtió inmediatamente en una declaración de intenciones, aunque Diana nunca necesitó pronunciar una palabra para que su estilismo hablara por ella.
La noche que cambió para siempre el significado del vestido
El contexto hizo que aquella elección fuese todavía más poderosa. El 29 de junio de 1994, mientras Diana acudía a una fiesta organizada por Vanity Fair en la Serpentine Gallery, estaba previsto que se emitiera una entrevista televisiva con Carlos, entonces príncipe de Gales, en la que reconocía públicamente su infidelidad durante el matrimonio. La separación de la pareja, anunciada en 1992, había convertido su vida privada en un asunto de interés mundial.
Diana tenía previsto acudir al evento con otro vestido, pero decidió cambiar de planes a última hora. El diseño de Stambolian llevaba tres años en su armario y, hasta entonces, había considerado que era demasiado atrevido para una aparición pública. Sin embargo, aquella noche decidió ponérselo. Su antigua estilista, Anna Harvey, recordaría posteriormente que Diana “wanted to look a million dollars”.
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El resultado fue inmediato. En lugar de esconderse mientras la atención internacional estaba centrada en su matrimonio, Diana apareció segura de sí misma, sofisticada y absolutamente dueña de su imagen. El vestido pasó a ser conocido como el ‘Revenge Dress’, un sobrenombre que terminó asociándose a una nueva manera de entender la moda después de una ruptura: una prenda capaz de enviar un mensaje sin necesidad de explicaciones.
Diana nunca volvió a lucirlo públicamente. Tres años después, en 1997, decidió incluirlo entre las 79 prendas de su vestuario que puso a la venta con fines benéficos. Los vestidos fueron subastados para recaudar fondos destinados a organizaciones relacionadas con la lucha contra el cáncer y el sida. El actual propietario adquirió entonces el diseño de Stambolian y lo ha conservado desde aquel momento.
Ahora, la pieza vuelve a estar en el mercado y mantiene, de alguna manera, aquel carácter solidario. Parte de los beneficios de la próxima subasta se destinará a NHS Lothian Charity, en nombre del Royal Hospital of Edinburgh.
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