Juan Luis Vicente, médico intensivista que trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), ha publicado un video en sus redes sociales en el que plantea una idea que muchos pueden considerar errónea: “Dos personas pueden pesar exactamente lo mismo y una tener más posibilidades de sobrevivir a una enfermedad grave”, asegura.
Y es que, según ha explicado el experto, la asociación habitual entre el peso y el estado de salud no siempre es determinante para conocer la rehabilitación de un paciente. “Durante años hemos asociado el peso con la salud. Muchas personas, a día de hoy, siguen pensando que tener más cuerpo significa tener más margen, pero no necesariamente”, sostiene. No obstante, Juan Luis señala que “cuando un cuerpo entra en una enfermedad grave o en una agresión grave, como una cirugía, el peso por sí solo dice muy poco”.
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El “margen” no se mide solo por los kilos
A partir de su experiencia con pacientes, Vicente ha presenciado resultados distintos entre personas con características físicas que, en apariencia, podían sugerir lo contrario. “He visto pacientes con mucho volumen corporal perder toda su fuerza en pocos días y he visto personas aparentemente delgadas recuperarse muchísimo antes”, afirma. Pero, “¿dónde estaba esa diferencia?”, cuestiona el experto a su audiencia, antes de añadir que “no es donde todo el mundo estaba mirando”.
Al parecer, el indicador decisivo no se encuentra únicamente en variables exactas como “en los kilos, ni en el IMC, ni en una analítica”. Juan Luis, en cambio, sostiene que “el margen no se mide en kilos, se mide en algo completamente distinto”. De esta forma, asegura que “si solo pudiera medir una cosa antes de que enfermara alguien gravemente”, no elegiría el colesterol, la glucosa o la presión arterial, tres factores fundamentales para la salud. En lo que se fijaría es en “tu músculo”.
Aunque esta afirmación pueda parecer la salvación para los amantes del fitness, Juan Luis adelanta que no se trata del músculo de gimnasio o culturismo, sino que él se fijará en “el músculo funcional, el que utilizarás cuando ya no puedas utilizar nada más”.
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Tal y como argumenta el médico, ha tenido experiencias en la UCI donde “pacientes con analíticas perfectas no podían salir ni siquiera del ventilador. Y, por otro lado, he visto enfermedades muy graves salir mucho antes”. Todo esto, insiste, no se relaciona con la enfermedad en sí, sino que “estaba en el cuerpo con el que llegaron a ella”.
El verdadero “margen” de supervivencia en cuidados intensivos
La advertencia del Dr. Juan Luis Vicente de que “el margen no se mide en kilos” encuentra un respaldo científico directo en un estudio liderado por Lesley Moisey (2013) sobre adultos mayores ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tras sufrir traumatismos graves. La investigación confirma que la báscula y el Índice de Masa Corporal (IMC) son indicadores engañosos a la hora de predecir si un paciente resistirá una crisis de salud grave.
El estudio analizó a 149 pacientes críticamente heridos con una mediana de edad de 79 años. Sorprendentemente, aunque el 57% de ellos presentaba sobrepeso u obesidad según el IMC, el análisis detallado por tomografía computarizada (TC) abdominal reveló que el 71% de todos los pacientes sufría de sarcopenia (pérdida severa de masa muscular esquelética). Esto valida por completo la observación del doctor: personas con mucho volumen corporal o un peso aparentemente saludable ocultaban en realidad una alarmante falta de masa muscular.
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Esta escasez de músculo fue el factor determinante en el pronóstico de los enfermos. Los pacientes sarcopénicos presentaron más del doble de mortalidad hospitalaria en comparación con aquellos que conservaban su masa muscular (32% frente al 14%). De hecho, tras controlar factores como la edad y la gravedad de las lesiones, el análisis estadístico demostró que cada unidad de incremento en el índice de masa muscular reduce en un 7% las probabilidades de morir. Asimismo, estos pacientes requirieron más días de ventilación mecánica y estancias más prolongadas en la UCI. Por el contrario, ni el IMC, ni la grasa corporal total, ni la albúmina sérica mostraron tener relación alguna con la supervivencia.
El músculo esquelético no solo sirve para moverse; es una reserva metabólica e inmunitaria vital que el cuerpo consume para defenderse y recuperarse ante agresiones graves. Tal como afirma el Dr. Vicente, el verdadero margen de resistencia biológica no se pesa en kilos de grasa, sino en la calidad y cantidad de nuestra masa muscular.
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