Las emociones intensas pueden llevar a reaccionar de manera impulsiva, especialmente cuando el enfado, la tristeza o la ansiedad se apoderan de la situación. Para evitar que esos estados emocionales condicionen las decisiones o el comportamiento y terminen tomando el control del día a día, un psiquiatra propone una serie de sencillas pautas basadas en cambiar la respuesta automática por una acción consciente.
El psiquiatra Javier Quintero, a través de uno de sus vídeos divulgativos, plantea un ejercicio sencillo que suele recomendar a sus pacientes. Según señala, el objetivo es conseguir que las emociones no terminen tomando el control de la vida cotidiana. “Cuando estás enfadada o enfadado, tu cerebro te pide reaccionar”, explica.
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Ante esa situación, Quintero aconseja no responder inmediatamente ni actuar bajo los efectos de la ira. Su propuesta consiste en introducir una pausa y recurrir al movimiento. “En lugar de hacerlo, muévete, date un paseo, haz ejercicio o aléjate unos minutos antes de contestar”, señala. De esta manera, la persona puede ganar tiempo antes de tomar una decisión o mantener una conversación que podría acabar agravando el conflicto.
La estrategia cambia cuando la emoción predominante es la tristeza. En este caso, el psiquiatra apunta que la tendencia puede ser esconder lo que se siente o intentar eliminar cuanto antes esa sensación desagradable. Sin embargo, recomienda adoptar una actitud diferente: “Permítete sentir esa emoción sin luchar contra ella”.
Cambiar la forma de responder a la ansiedad
La ansiedad también puede generar un patrón de pensamiento difícil de frenar. Según Quintero, cuando aparece esta emoción, la mente tiende a adelantarse a lo que podría ocurrir e imaginar distintos escenarios negativos mediante los conocidos “y si”: “¿Y si sale mal? ¿Y si no soy capaz?”. Esto puede hacer que la persona se centre en problemas que todavía no han sucedido y aumente la sensación de preocupación o inseguridad.
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Frente a esta cadena de pensamientos, el psiquiatra propone reformular la pregunta: “Si ocurre esto, ¿cómo podré afrontarlo?”. El objetivo es cambiar el foco de atención: pasar de intentar controlar todas las posibilidades a pensar en los recursos disponibles para responder si finalmente sucede. De esta forma, la pregunta deja de estar centrada en el miedo a lo que pueda pasar.
La última situación que aborda es el bloqueo. Cuando una persona se siente atrapada ante un problema, puede quedarse dando vueltas al mismo asunto sin encontrar una salida: “Tu mente quiere seguir dándole vueltas al problema”. Frente a esa tendencia, el psiquiatra recomienda acciones sencillas: “Ordena, escribe o sal a caminar”, para que el cerebro no se mantenga rumiando el asunto. “Muchas veces una acción desbloquea lo que el pensamiento no puede”, señala Quintero.
Sus recomendaciones parten de una misma idea: no actuar de forma automática cuando una emoción intensa aparece, sino introducir una pausa y buscar una respuesta diferente en función de lo que se está sintiendo. Alejarse ante el enfado, permitirse sentir la tristeza, reformular los pensamientos que genera la ansiedad y pasar a la acción ante el bloqueo son las cuatro pautas que plantea como herramientas sencillas para afrontar esos momentos.
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