El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ya ha completado la transferencia de los primeros 800 millones de euros del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 a las comunidades autónomas. Con este primer desembolso, el departamento que dirige Isabel Rodríguez formaliza el pago de la primera anualidad correspondiente al Estado y da el pistoletazo de salida a la aplicación del nuevo programa en los distintos territorios.
Los fondos permitirán a las comunidades poner en marcha nuevas políticas públicas de vivienda, dentro de un plan que el Gobierno ha presentado como uno de los principales instrumentos para ampliar la oferta de vivienda asequible. La transferencia llega después del acuerdo alcanzado con las comunidades autónomas para desarrollar el programa durante el periodo 2026-2030.
La ministra Isabel Rodríguez ha defendido que la llegada de estos recursos supone el cumplimiento de uno de los compromisos adquiridos por el Ejecutivo con las administraciones territoriales. “Este ha sido, desde el primer momento, el compromiso del Gobierno de España con las comunidades autónomas, con todas las administraciones públicas: una respuesta clara, contundente y coordinada al problema de la vivienda”, ha reivindicado.
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Un plan de 7.000 millones hasta 2030
Rodríguez ha incidido en que los primeros 800 millones permitirán “hacer frente a la crisis impulsando más vivienda pública y protegida para siempre, con más y mejores mecanismos de transparencia”. El Ejecutivo pretende con ello reforzar el parque público y evitar que las viviendas promovidas con recursos públicos puedan terminar perdiendo su condición de protegidas.
El nuevo Plan Estatal de Vivienda contempla una inversión total de 7.000 millones de euros hasta 2030. La cifra triplica los recursos previstos en el anterior Plan Estatal de Vivienda 2022-2025 y se articula alrededor de tres grandes líneas de actuación: más construcción, más rehabilitación y más protección.
El programa recibió el aval unánime de las comunidades autónomas el pasado mes de mayo, durante la Conferencia Sectorial de Vivienda y Agenda Urbana. Ahora, con la transferencia de la primera anualidad, las administraciones autonómicas disponen de los recursos estatales para comenzar a desarrollar las medidas previstas.
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Más control sobre el destino de los fondos
El Ministerio también ha activado el trámite de audiencia e información pública de la Orden Ministerial que establecerá los mecanismos de seguimiento, evaluación y suministro de información del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030. La iniciativa pretende establecer un sistema común que permita conocer de forma periódica cómo avanzan las actuaciones financiadas.
El nuevo mecanismo de intercambio de información permitirá elaborar informes trimestrales y anuales sobre el grado de cumplimiento de los objetivos del plan. El Gobierno busca así reforzar el control sobre los recursos públicos y disponer de información homogénea sobre las actuaciones que desarrollen las distintas comunidades autónomas.
Entre los aspectos que se pretenden supervisar está la protección permanente de las viviendas impulsadas mediante el plan. Según el Ministerio, estas viviendas no podrán ser descalificadas en el futuro, de manera que mantengan su condición de protegidas. También se establece que su adjudicación deberá realizarse mediante procedimientos públicos y objetivos.
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El objetivo: ampliar el parque público
El Gobierno sitúa el aumento del parque público de vivienda asequible en el centro de su estrategia. La intención es que los recursos estatales no se limiten a atender las necesidades inmediatas, sino que contribuyan a crear un parque de viviendas que permanezca destinado a facilitar el acceso a hogares con dificultades para acceder al mercado.
El nuevo plan supone, además, un cambio de orientación respecto a las políticas anteriores, según la interpretación que hace el Ministerio. El Ejecutivo quiere que la inversión pública en vivienda tenga efectos permanentes y que “ni un solo euro más se destine a viviendas que en el futuro se puedan privatizar”, con la intención de garantizar que el esfuerzo inversor de las administraciones se traduzca en una oferta estable de vivienda protegida y asequible.
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