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La dieta blanda podría no ser lo ideal para la gastroenteritis: esto es lo que recomiendan los expertos

La Academia Estadounidense de Pediatría dejó de aconsejar la dieta BRAT en 1990

Un hombre con dolor de barriga (AdobeStock)

Durante décadas, los plátanos, el arroz, el puré de manzana y las tostadas formaron parte del remedio tradicional contra la diarrea y los vómitos. La conocida dieta BRAT (por las iniciales de sus alimentos en inglés) llegó a ser una recomendación habitual, especialmente entre los niños. Sin embargo, la medicina ha cambiado de criterio: hoy los especialistas consideran que restringir la alimentación a estos cuatro productos no acelera la recuperación y puede dejar al organismo sin nutrientes importantes.

La dieta BRAT surgió a comienzos del siglo XX, cuando se pensaba que reducir la cantidad de comida y elegir alimentos suaves podía disminuir las deposiciones y la pérdida de líquidos. Su sencillez y facilidad para ser tolerada hicieron que se incorporara tanto a los hogares como a los hospitales. No obstante, esta nunca contó con una base científica sólida. Ya en la década de 1990, la Academia Estadounidense de Pediatría dejó de recomendarla. Las investigaciones apuntaban a que no mejoraba la evolución de los pacientes y que mantenerla durante demasiado tiempo podía dificultar la recuperación.

Un ensayo clínico realizado en 2019 con 95 niños con diarrea tampoco encontró diferencias entre quienes siguieron una dieta BRAT y quienes mantuvieron una alimentación normal: ni la frecuencia de las deposiciones ni el tiempo de recuperación fueron mejores con la dieta restrictiva.

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Esto no significa que haya que desterrar el plátano o las tostadas durante una gastroenteritis. Al contrario. Si las náuseas dificultan comer, estos alimentos pueden ser una opción sencilla y bien tolerada durante las primeras horas. El problema aparece cuando se convierten en la única fuente de alimentación durante varios días.

Una mujer tomando una sopa (Magnific)

Evitar la deshidratación, la prioridad ante la gastroenteritis

Las infecciones gastrointestinales pueden inflamar y dañar las células que recubren el intestino. Para repararlas, el organismo necesita proteínas, grasas, vitaminas y minerales, elementos que la dieta BRAT aporta de forma insuficiente. La carencia resulta especialmente preocupante en los niños, que tienen mayores necesidades nutricionales debido al crecimiento.

Por eso, la prioridad durante una gastroenteritis es otra: evitar la deshidratación. Los vómitos y la diarrea dificultan la absorción de agua y electrolitos, por lo que los especialistas recomiendan recurrir a soluciones de rehidratación oral y reponer las sales minerales perdidas.

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Una vez controladas las náuseas, la recomendación es regresar progresivamente a una alimentación variada. Huevos, pollo, avena, patatas o caldos pueden aportar proteínas, energía y minerales sin resultar excesivamente pesados para el aparato digestivo. Incluso un plátano sobre una tostada, acompañado de una pequeña cantidad de mantequilla de cacahuete, ofrece un perfil nutricional más completo que la combinación BRAT por sí sola. Los expertos también aconsejan evitar durante la recuperación los refrescos, zumos y otros productos muy azucarados, que pueden empeorar o prolongar la diarrea.

Los expertos recuerdan que la dieta BRAT puede seguir siendo útil como recurso puntual cuando el estómago rechaza otros alimentos, pero ya no se considera un tratamiento. La regla actual es mucho más sencilla: hidratarse, recuperar los nutrientes y escuchar al propio cuerpo. Si este tolera mejor un huevo que una tostada, no hay ninguna razón médica para elegir la tostada.

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