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Así ha sido la fiesta de cumpleaños de Lamine Yamal desde dentro: tres controles de seguridad, 1.200 euros en hamburguesas e invitados como Dulceida o Bad Gyal

La organización implementó drones equipados con cámaras termográficas para vigilar el perímetro que rodea la masía

La fiesta de Lamine Yamal en Barcelona. ( Europa Press)

La noche barcelonesa fue testigo de una de las celebraciones más reservadas y deseadas del ámbito deportivo: el 19 cumpleaños de Lamine Yamal. El escenario elegido, la exclusiva masía Mas de Sant Lleí, se transformó en un enclave blindado y sofisticado donde solo unos pocos privilegiados lograron acceder. Desde el principio, el evento estuvo envuelto en secretismo y grandes expectativas, impulsadas tanto por la fama del joven futbolista como por la lista de invitados que se preveía plagada de rostros conocidos.

Según la revista Lecturas, las primeras señales de movimiento comenzaron a percibirse cuando, alrededor de las seis de la tarde, empezaron a llegar los asistentes. El tránsito de vehículos particulares y transportes privados con cristales tintados generó curiosidad entre quienes aguardaban fuera de la finca. Entre los primeros en llegar se encontraban jugadores del entorno profesional de Lamine, acompañados por sus parejas. La discreción fue una constante: algunos invitados preferían evitar la atención, optando por entradas poco visibles.

En el exterior, decenas de admiradores, desde adolescentes hasta familias completas, se congregaron con la esperanza de ver aunque fuera fugazmente a algún ídolo deportivo. La fiesta, que originalmente iba a comenzar a las nueve, se adelantó y, entre movimientos discretos y miradas de curiosidad, dio inicio una noche que prometía combinar exclusividad, seguridad y glamour.

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La seguridad extrema para poder acceder

Lecturas adelantó que el control de acceso fue uno de los elementos más notorios de la velada. Para ingresar a la finca, los invitados debían superar tres controles de seguridad perfectamente coordinados. El primero, situado en la puerta principal, requería identificación vehicular. El segundo, previo al estacionamiento interno, obligaba a los asistentes a descender y avanzar a pie. El tercero, ya en la entrada al salón, era el último filtro antes de acceder al corazón de la celebración.

En un ambiente de camaradería, la selección española de fútbol celebró los cumpleaños de los jugadores Lamine Yamal y Víctor Muñoz. Ambos futbolistas recibieron una torta y compartieron emotivos discursos de agradecimiento y motivación con sus compañeros.

Este despliegue buscaba garantizar la privacidad absoluta de los presentes. La organización implementó drones equipados con cámaras termográficas para vigilar el perímetro boscoso que rodea la masía, reforzando así la vigilancia sobre cualquier movimiento sospechoso. El operativo resultó mucho más riguroso que el del cumpleaños anterior, que había dado pie a polémicas y filtraciones. En esta ocasión, el acceso estuvo limitado a poco más de 100 personas, generando un ambiente más exclusivo y controlado.

Quienes deseaban mantener el anonimato encontraron facilidades para pasar desapercibidos. Muchos asistentes VIP ingresaron sin ser vistos por la prensa o los seguidores que aguardaban fuera.

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Detalles exclusivos de la fiesta de Lamine Yamal

Entre los invitados figuraban compañeros de equipo como Marc Casadó, Fermín López, Dani Olmo, Gavi y Jules Koundé, así como nombres de la escena musical internacional. Algunos, como Ozuna, Myke Towers, Anuel AA y Morad, participaron activamente en el evento, incluso cantando, aunque evitaron cruzarse con los flashes en la entrada.

La fiesta de cumpleaños de Lamine Yamal. (Photo by FRANCK FIFE / AFP)

En cuanto a la gastronomía, el menú sorprendió por su combinación de opciones clásicas y un toque de modernidad. Platos de carne, pescado y jamón convivieron con un catering japonés a cargo del restaurante Nomo, que ofreció sushi y nigiris. Avanzada la noche, el propio Lamine Yamal decidió hacer un pedido especial a McDonald’s por 1.200 euros en hamburguesas y patatas.

Los asistentes recibieron obsequios exclusivos: bolsas amarillas repletas de productos de la marca Sol de Janeiro y chanclas Havaianas, símbolos de una velada pensada hasta el último detalle. La fiesta oficial concluyó cerca de las 3 de la madrugada, cuando Lamine y su círculo más cercano abandonaron la finca en vehículos privados. Poco después, parte del grupo continuó la celebración en la discoteca Shoko de Barcelona, prolongando una noche que combinó discreción, exclusividad y un marcado sentido de pertenencia al círculo íntimo del joven futbolista.