Cuando Bianca aceptó un trabajo de verano en un hotel de Calpe (Alicante), no pensaba quedarse demasiado tiempo. Su idea era volver a Mar de Plata (Buenos Aires), con sus amigos y familia, pero sus planes cambiaron cuando conoció a Mauro. Ella, bailarina, y él, animador, compartieron escenario noche tras noche entreteniendo a los turistas que allí se alojaban, hasta que se enamoraron. Bianca decidió quedarse en España junto a Mauro, viviendo entre Elche y Madrid, y han conseguido construir una relación de cariño y amor. Hasta ahora.
El Mundial de Fútbol ha abierto una línea de conflicto entre la pareja. Durante el último mes, han visto unidos cómo sus respectivas selecciones nacionales avanzaban y han celebrado en conjunto los logros de un equipo y de otro. El último partido enfrentará a España contra Argentina, dividiendo a Mauro y a Bianca. “Es verdad que, a veces, decía ‘No quiero una final con ellos’, porque puede ser muy bonito, pero también muy caótico”, cuenta Mauro a Infobae.
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En las últimas semanas, pocas veces han aprovechado para chincharse enseñándose vídeos de redes sociales. “Yo le he estado tirando todo el Mundial que la forma de jugar de Argentina no me gusta, creo que va más por el coraje y por la bandera que por lo que son, por cómo están jugando”, dice él. “Fue un poco lo que aprendiste de mí, de ir por los colores, por la pasión”, contesta ella.
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Ahora, las reglas han cambiado: la pareja se ha prohibido enviarse estas publicaciones y, si las ven en casa, debe ser en silencio. Los cánticos de la argentina también se han terminado, al menos, en casa, para no generar más tensiones. “Veíamos algún TikTok de un hincha argentino que hablaba de cómo su equipo es el mejor y ya me dijo: ‘Bueno, esas cosas no me muestres’“, comenta Bianca.
Pese a la rivalidad, ambos son capaces de reconocer lo bueno del otro equipo. Mauro, como hincha del Barça, tiene un aprecio especial por Messi. “Es la primera vez en mi vida que no voy a apoyar a Messi en un partido. Es para mí muy fuerte, porque he visto los partidos de Messi en el Barça, el PSG, el Inter de Miami, en la Selección... Siempre le he apoyado, siempre me ha dejado con la ropa abierta, nunca me he bajado del barco de Messi y va a ser la primera vez que lo voy a tener en contra”, dice.
Bianca, además de por la segunda equipación que lleva el equipo español, aprecia que “España tiene un juego muy limpio, muy europeo, del pase y de marear, de jugar muy atrás... Me gusta ver el fútbol así también, tiene esa chispa de picardía y de rapidez. Creo que va a ser un partido muy bueno”, dice.
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Vivir el fútbol de forma diferente
Aunque los dos son muy futboleros, saben que cada uno vive el fútbol de forma diferente. En sus vídeos de redes sociales, que acumulan miles de visualizaciones, muchos señalan a Mauro la falta de pasión por el equipo. “Hay mucha gente diciendo que yo, por ejemplo, cuando canto el himno de España, soy un sin sangre. Pero, ¿cómo quieres que lo cante si no tenemos letra? Y, sin embargo, ellos tienen una letra que a mí me parece muy bonita, ojalá poder tenerla también. Pero ya desde ese punto, desde ese inicio, todo es distinto“, valora.
Bianca nota también la diferencia durante el juego. “Cuando vamos a un bar en España con argentinos, todos están cantando, tocan el bombo, hay ruido, gente, puteadas... En cambio, cuando vamos a ver un partido español, es un poco más civilizado”, dice. Es algo que va más allá del Mundial: “Cuando fuimos a ver al Elche, le dije que yo al River no lo podía ver así”, compara.
“Uno se irá de fiesta y el otro va a irse triste a casa”
La noche del domingo supondrá todo un reto para la pareja y, para evitar tensiones, han decidido que verán la final separados. “Ella se irá a un bar argentino y yo me quedo con mi familia y mis amigos, que vienen a ver el partido”, explica Mauro. Pase lo que pase, tienen claro que la vuelta a casa será dura: “Uno de los dos se irá de fiesta y el otro va a irse a casa triste, entonces igual es mejor que esa noche no nos juntemos”, comentan.
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Si las tensiones son muy grandes, Bianca tiene claro que se irá a dormir a casa de una amiga. “No necesito ir a dormir al sillón”, bromea. Acabe como acabe el marcador final, el momento será duro, pero lo llevarán “siempre desde el respeto”, apuntan.