La Comisión Europea lo confirma: dentro de cien años la población se reducirá en un 11%

La población de la Unión Europea alcanzó los 450,6 millones de personas a principios de 2025, pero se estancará en 2029

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Adultos mayores en un parque de El Salvador, con un cochecito de bebé y un área de juegos vacía, simbolizan el envejecimiento acelerado y la baja natalidad del país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Unión Europea se enfrenta a una transformación demográfica profunda que reconfigurará su estructura social y económica en las próximas décadas. Según el último informe demográfico de la Comisión Europea, la población de los 27 Estados miembros sufrirá una contracción paulatina a largo plazo, llegando a encogerse aproximadamente un 11,7% para finales de este siglo en comparación con las cifras actuales.

El análisis de la Comisión revela que la población de la Unión Europea, que alcanzó los 450,6 millones de personas a principios de 2025, continuará creciendo a un ritmo modesto hasta alcanzar un máximo de 453,3 millones en 2029. Sin embargo, a partir de ese año se iniciará un descenso constante.

De este modo, se espera que para el año 2050 la población caiga a unos 445 millones, y que para el año 2100 descienda hasta los 398,8 millones de habitantes. Esta reducción histórica situará el volumen de población de la Unión en niveles similares a los de la segunda mitad de la década de 1970.

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Especialistas advierten que el envejecimiento acelerado de la población exige invertir en educación y capital humano de calidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mueren más europeos de los que nacen

Detrás de este declive se esconde un cambio estructural sistemático. La variable clave es la tasa de fertilidad, que lleva décadas muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, necesario para mantener la población estable en ausencia de migración. En 2024, la tasa media de fertilidad de la UE se situó en un preocupante 1,34.

Además, el crecimiento natural de la población (la diferencia entre nacimientos y defunciones) ha sido negativo de forma ininterrumpida desde 2012, lo que significa que mueren más europeos de los que nacen. En 2024, por ejemplo, solo se registraron 3,55 millones de nacimientos en la UE, una cifra drásticamente inferior a los 6,8 millones de nacimientos documentados en el año pico de 1964.

Al mismo tiempo, la esperanza de vida continúa su senda ascendente tras superar el bache temporal de la pandemia de COVID-19, situándose en 81,5 años en 2024. Este aumento de la longevidad, sumado a la caída de los nacimientos, está acelerando el envejecimiento poblacional. La edad media en la Unión era de 44,9 años en 2025 y se estima que alcanzará los 51,5 años en 2100. Paralelamente, las personas de 80 años o más pasarán de representar el 6% actual a superar el 15% para finales de siglo.

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Una cola de migrantes que quieren solicitar la regulación (Europa Press)

El motor que ha evadido la reducción de la población

Hasta el momento, la inmigración neta positiva ha sido el único motor que ha evitado una pérdida inmediata de habitantes. No obstante, las proyecciones a largo plazo demuestran que, aunque la UE seguirá atrayendo migrantes, estos flujos no bastarán para compensar el déficit natural de nacimientos. Los modelos de Eurostat señalan que, en un escenario hipotético de “migración cero”, la población de la UE sería un 32% menor (equivalente a unos 130 millones de personas menos) en 2100.

Este cambio de escenario demográfico plantea desafíos de primer orden para la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, la sanidad y el mercado laboral. Se proyecta que la Unión perderá una media de 1,2 millones de personas en edad de trabajar (de 15 a 64 años) cada año entre 2025 y 2050. Como respuesta, la Comisión Europea promueve iniciativas como la ‘Caja de Herramientas de Demografía’ y la ‘Estrategia de Equidad Intergeneracional’ de marzo de 2026, con el fin de fomentar el empleo de calidad, impulsar la productividad laboral y garantizar que las decisiones de hoy no penalicen a las futuras generaciones de europeos.