Con la llegada del verano y el aumento del calor, cada vez más hogares buscan sistemas de climatización que permitan mantener una temperatura agradable sin que el consumo eléctrico se dispare. En este contexto, la aerotermia se ha consolidado como una de las alternativas más populares, ya que un mismo equipo puede utilizarse para refrigerar la vivienda en verano, proporcionar calefacción en invierno y producir agua caliente sanitaria durante todo el año.
Su implantación no ha dejado de crecer en España. Según un informe sobre el mercado de la climatización publicado en septiembre de 2025, la eficiencia energética se ha convertido en uno de los principales motores del sector, con las bombas de calor y la aerotermia como tecnologías clave para avanzar hacia edificios más sostenibles. De acuerdo con datos de la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC), más del 45% de las viviendas unifamiliares rehabilitadas incorporaron sistemas de aerotermia durante 2024.
¿Qué es la aerotermia y cómo enfría?
La aerotermia es un sistema de climatización que aprovecha la energía contenida en el aire exterior para climatizar una vivienda mediante una bomba de calor. Gracias a esta tecnología, un mismo equipo puede adaptarse a las necesidades de cada estación del año, proporcionando calor cuando bajan las temperaturas y refrigeración durante los meses más cálidos.
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La instalación está formada por una unidad exterior, que capta la energía del aire, y una unidad interior, que se encarga de distribuirla por la vivienda. Dependiendo de las características del inmueble, el sistema puede funcionar con radiadores de baja temperatura o suelo radiante, una de las opciones que mejor rendimiento ofrece junto a la aerotermia.
Cuando llega el verano, la bomba de calor invierte su funcionamiento habitual. En lugar de introducir calor en la vivienda, extrae el calor acumulado en el interior y lo libera al exterior, reduciendo así la temperatura de las estancias. El frío puede distribuirse mediante fancoils o a través de un suelo refrescante, que hace circular agua fría por tuberías situadas bajo el pavimento y proporciona una sensación de frescor uniforme, sin corrientes de aire.
Ventajas de la aerotermia en verano
Uno de los principales atractivos de la aerotermia es su elevada eficiencia energética. Según explica Ecoforest, este sistema aprovecha la energía del aire exterior para climatizar la vivienda, lo que permite reducir el consumo eléctrico frente a otros sistemas convencionales. Aunque la inversión inicial suele ser superior, el menor gasto energético puede traducirse en un ahorro en la factura a medio y largo plazo.
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A ello se suma su versatilidad. Con una única instalación es posible cubrir las necesidades de refrigeración en verano, calefacción en invierno y producción de agua caliente sanitaria, evitando instalar equipos independientes para cada función. Además, cuando se combina con sistemas como el suelo refrescante o con paneles solares fotovoltaicos, su rendimiento y eficiencia pueden incrementarse aún más.
Otro de los beneficios es el confort térmico. La aerotermia permite mantener una temperatura estable en la vivienda y, en algunos casos, también ayuda a controlar la humedad ambiental, un aspecto especialmente importante durante los meses más calurosos. Para obtener el máximo rendimiento, los especialistas recomiendan fijar el termostato entre 24 y 26 grados durante el verano, contar con un buen aislamiento y realizar un mantenimiento periódico del sistema para garantizar su eficiencia.
Pese a sus ventajas, la aerotermia también presenta algunas limitaciones. La instalación requiere una inversión inicial superior a la de otros sistemas de climatización y es necesario disponer de espacio para colocar la unidad exterior. Además, su rendimiento puede verse condicionado por factores como el aislamiento de la vivienda, el sistema de emisión de calor o frío elegido o las condiciones climáticas de la zona.
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Por ello, antes de instalar un sistema de aerotermia, los especialistas aconsejan realizar un estudio de la vivienda para evaluar aspectos como el aislamiento, el espacio disponible o el sistema de climatización existente. Este análisis permite determinar si la instalación es viable y cuál es la configuración más adecuada para obtener el mejor rendimiento.