Una investigación explica el modo más fácil de alargarle la vida a tu gato

El estudio señala que los felinos con acceso libre al exterior están más expuestos a accidentes, enfermedades y lesiones

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Un gato cruza una calle vacía. (EFE/ Iqbal Kusumadirezza)

La seguridad y el bienestar de los gatos domésticos dependen en gran medida de los hábitos de sus propietarios. Una revisión científica ha analizado los principales riesgos a los que se enfrentan estos animales y concluye que un cambio sencillo en su rutina puede marcar una diferencia importante en su salud y esperanza de vida. Pequeñas decisiones cotidianas, señalan los expertos, pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida.

La conclusión procede del estudio “Patas en peligro: cómo los biólogos de la conservación pueden utilizar la salud y el bienestar de los gatos domésticos, en lugar de su impacto sobre la fauna silvestre, para argumentar a favor de su confinamiento”. En él se advierte de que los gatos con acceso libre al exterior se enfrentan a numerosos peligros que pueden acortar considerablemente su vida.

Más allá de su impacto sobre la fauna silvestre, estos animales están expuestos a accidentes de tráfico, peleas con otros gatos, caídas, intoxicaciones, enfermedades infecciosas e incluso episodios de crueldad por parte de algunas personas.

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Para comprender mejor su comportamiento fuera de casa, distintos estudios han utilizado cámaras instaladas en collares. Las imágenes muestran que muchos gatos cruzan carreteras con frecuencia, comen y beben fuera del hogar y exploran entornos potencialmente peligrosos como desagües, bajos de viviendas o tejados.

Un gato sobre un coche. (Magnific)

Los atropellos y las enfermedades, entre los principales riesgos

Los traumatismos derivados de accidentes de tráfico, peleas y caídas figuran entre las principales causas de muerte y lesiones graves en los gatos con acceso libre al exterior. Además, el riesgo es mayor en machos y en animales no esterilizados, que tienden a desplazarse más lejos y con mayor frecuencia fuera del hogar.

El peligro, sin embargo, no se limita a las carreteras. Los gatos que deambulan libremente también tienen más probabilidades de contraer enfermedades infecciosas como el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), transmitido habitualmente a través de mordeduras durante las peleas. Estas heridas pueden derivar en abscesos e infecciones de gravedad.

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A partir de la evidencia recopilada, los autores estiman que los gatos con acceso sin control al exterior viven entre dos y tres años menos que aquellos que permanecen en entornos protegidos. Incluso cuando sobreviven a accidentes o enfermedades, es frecuente que arrastren secuelas que afectan a su calidad de vida.

Un hombre acariciando un gato en la calle. (Freepik)

No obstante, los investigadores subrayan que proteger a los gatos no implica necesariamente mantenerlos encerrados de forma permanente. Existen alternativas que permiten compatibilizar bienestar y seguridad, como los llamados catios, recintos exteriores cerrados donde pueden tomar el sol y explorar sin riesgo, o la adaptación de jardines para evitar fugas. También es posible acostumbrarlos a pasear con arnés y correa bajo supervisión.

Asimismo, recomiendan enriquecer el entorno doméstico con rascadores, juguetes, estructuras en altura, escondites y zonas desde las que puedan observar el exterior. En hogares con varios gatos, aconsejan disponer de suficientes areneros —uno por animal— situados en lugares tranquilos y separados de las zonas de alimentación.

Además de mejorar la salud y la seguridad de las mascotas, limitar su acceso libre al exterior contribuye también a la protección de la biodiversidad. Por ejemplo, solo en Australia, los gatos domésticos son responsables de la muerte de unos 546 millones de animales silvestres cada año.