La regularización extraordinaria de migrantes ha registrado un total de 1.170.000 solicitudes, una cifra que duplica las previsiones iniciales del Gobierno, y de ellas, el 52%, 608.000, ya están tramitándose. Así lo ha confirmado este jueves la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, que ha explicado en un vídeo remitido a la prensa que ese número de peticiones “pone en valor la necesidad de llevar a cabo un procedimiento de este tipo, que permitirá que cientos de miles de personas que ya residen en España pero con miedo y sin derechos, afronten el futuro con ilusión y con esperanza”.
“En estos momentos ya contamos con más de 608.000 expedientes en tramitación, lo que supone casi el 52% del total de las solicitudes presentadas”, ha señalado Saiz, que ha recordado que la admisión a trámite ya conlleva un permiso provisional para residir y trabajar en todo el país. “Estamos ante un procedimiento exitoso, un verdadero hito de nuestra política migratoria y un trabajo colectivo del que podemos sentirnos muy orgullosos”, ha añadido la ministra.
Del total de solicitudes recibidas, el 79,6% corresponde a autorizaciones por circunstancias excepcionales por razón de arraigo extraordinario, mientras que el 20,4% restante se refiere a autorizaciones para solicitantes de protección internacional, de acuerdo a los datos del ministerio. El 83,2% se ha tramitado por vía telemática, cifra similar a otros procesos de extranjería, mientras que el 16,8% restante se ha registrado de forma presencial.
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Cataluña y Comunidad de Madrid a la cabeza
Las comunidades autónomas donde se han registrado un mayor número de solicitudes han sido Cataluña, con más de 257.000; Madrid, con 202.000; la Comunidad Valenciana, con 167.000, y Andalucía, con 161.000.
En cuanto a la procedencia de los solicitantes, el 67% de ellos proceden de América Central y América del Sur. En concreto, Colombia concentra el 26% del total de solicitudes, seguida por Marruecos, con un 13,4%; Venezuela (11,7%) y Perú (8,8%) y Honduras (4,9%). Por otro lado, el 22,9% es de origen africano y un 8,3% de Asia.
Según los datos del ministerio, el 58% de las solicitudes telemáticas fueron presentadas por abogados, seguidos por funcionarios habilitados (16,8%), gestores administrativos (8,4%), las propias personas interesadas mediante certificado digital (7,3%), entidades del Registro de Colaboradores de Extranjería (5,1%) y graduados sociales (3,6%).
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Además, en total han sido 495 las entidades y organizaciones sindicales que, inscritas como colaboradoras, han realizado labores de asesoramiento, acompañamiento y orientación a los solicitantes durante todo el proceso.
Perfil de los solicitantes
En cuanto al perfil de quienes han solicitado acogerse a la regularización, el 87% se encuentra en edad laboral (entre 16 y 64 años), el 57% son hombres y el 43% mujeres, si bien en el caso de los menores de edad y en la franja de 45 a 54 años la distribución es paritaria. Por edades, el grupo más numeroso es el de personas entre 25 y 34 años, que representa el 31,3% del total, seguido por quienes tienen entre 35 y 44 años (21,6%) y entre 16 y 24 años (17%). Seis de cada diez solicitantes (59,4%) tienen menos de 34 años.
“La mayoría de solicitantes se van a incorporar al mercado laboral en sectores estratégicos y esenciales, contribuyendo a la prosperidad compartida de nuestro país”, ha indicado la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela.
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Obstáculos durante el proceso
La regularización, cuyo plazo para presentar solicitudes comenzó el 16 de abril y terminó el 30 de junio, ha estado marcado por los numerosos obstáculos administrativos y consulares que han afrontado miles de personas migrantes para reunir la documentación exigida.
Durante las primeras semanas del proceso, quienes debían presentar el certificado de vulnerabilidad—aquellas personas sin contrato de trabajo en España y sin hijos menores a cargo— encontraron grandes dificultades para obtenerlo, más aún cuando no estaban empadronadas. La situación fue mejorando a medida que más organizaciones sociales fueron autorizadas por Extranjería para gestionar este documento. De hecho, estas entidades han desempeñado un papel clave como intermediarias entre las personas migrantes y la administración pública, facilitando la gestión de los trámites durante todo el proceso y asesorando de forma gratuita a quien lo necesitaba.
También ha habido retrasos importantes durante el proceso en las citas para obtener los antecedentes penales, sobre todo en consulados y embajadas de países como Gambia, Guinea Conakry, Senegal, Argelia y Cuba. Al no contar con la certificación de la apostilla de La Haya, que permite validar documentos de forma ágil, la gestión se ha complicado y ha prolongado los tiempos de espera. En los países que no forman parte del Convenio de La Haya, este certificado tiene que seguir necesariamente la vía diplomática y, en el caso de Argelia, según ha denunciado la plataforma Regularización Ya, la situación ha sido especialmente preocupante.
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La plataforma también ha criticado los elevados costes de los trámites, la intervención de abogados y la exigencia de compulsas notariales en algunos consulados. En las últimas semanas también se han reportado quejas porque, en muchos casos, “el Gobierno no ha respetado el plazo máximo de 15 días para admitir a trámite las solicitudes" y conceder la autorización provisional.
Pese a todos los obstáculos, se trata de una regularización histórica: el último proceso de estas características en España tuvo lugar en 2005, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que concedió permisos de residencia y trabajo a cerca de 600.000 personas. La actual regularización ocurre en un escenario muy diferente, ya que el contexto económico, la presión migratoria en las fronteras sur de Europa y la presencia de nuevas comunidades migrantes han transformado el debate público.
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