Más de 169.000 mujeres en España cobran cada mes una pensión no contributiva de jubilación, una prestación pública que permite acceder a hasta 628,80 euros mensuales a quienes llegan a los 65 años sin haber cotizado lo suficiente para una pensión ordinaria. El dato, recogido en el informe Perfil del pensionista de pensión no contributiva del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), refleja que el 72% de las beneficiarias de esta modalidad de jubilación son mujeres, muchas de ellas con trayectorias vitales dedicadas al cuidado del hogar y de familiares dependientes.
La prestación no es una ayuda específica para amas de casa, sino una figura del sistema español de protección social abierta a cualquier persona que cumpla los requisitos establecidos. Su objetivo es garantizar unos ingresos mínimos a quienes alcanzan la edad de jubilación sin recursos suficientes y sin derecho a una pensión contributiva, ya sea por no haber cotizado nunca o por no haber alcanzado los 15 años mínimos exigidos.
Para 2026, la cuantía íntegra de la pensión no contributiva de jubilación asciende a 8.803,20 euros anuales, distribuidos en 14 pagas de 628,80 euros. El importe supone un incremento del 11,4% respecto al año anterior, cuando la prestación era de 564,70 euros al mes. La cuantía mínima que puede percibir un beneficiario equivale al 25% del importe íntegro, es decir, 157,20 euros mensuales.
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Quién puede solicitarla y qué condiciones debe cumplir
El acceso a esta prestación está sujeto al cumplimiento de varios requisitos. El primero es tener 65 años o más en la fecha de la solicitud. Además, el solicitante debe acreditar residencia legal en España durante al menos 10 años en el período comprendido entre los 16 años de edad y la fecha de devengo, de los cuales al menos dos deben ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la petición.
El tercer requisito es de carácter económico: los ingresos anuales del solicitante no pueden superar los 8.803,20 euros. Si la persona convive con familiares, la Seguridad Social analiza el conjunto de rentas de la unidad económica de convivencia, con umbrales que varían según el número de convivientes y el grado de parentesco. Cuando en un mismo hogar conviven dos o más beneficiarios de pensión no contributiva, la cuantía máxima individual se reduce: pasa a 534,48 euros al mes si hay dos perceptores, y a 503,04 euros si son tres.
Una prestación que lleva décadas en el sistema
Aunque algunas informaciones presentan esta ayuda como una novedad, la pensión no contributiva de jubilación forma parte del sistema español de protección social desde los años noventa. Lo que explica su actualidad es, en parte, el desconocimiento que persiste entre quienes podrían beneficiarse de ella.
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Los datos del Imserso correspondientes a diciembre de 2025 registraban 460.817 pensiones no contributivas en vigor en toda España, entre jubilación e incapacidad. De ese total, 234.756 correspondían a la modalidad de jubilación, con las mujeres como perfil mayoritario: 169.078 beneficiarias, con una edad predominante de entre 70 y 74 años.
La brecha de género en el sistema de pensiones explica en parte esta distribución. Según datos del Instituto de las Mujeres, la pensión media de los hombres en enero de 2025 era de 1.564 euros mensuales, frente a los 1.071,76 euros de las mujeres, una diferencia del 31%. Son precisamente las mujeres quienes, según el Imserso, “ingresan más pensiones no contributivas, mucho más bajas e incompatibles con otro tipo de rentas”.