Uno de cada cinco hombres en España padecerá cáncer de próstata a lo largo de su vida, según la Asociación de Cáncer de Próstata, convirtiéndose en el tumor más frecuente entre la población masculina. Pero, aun con un registro de aproximadamente 34.000 nuevos casos y cerca de 6.000 fallecimientos cada año en nuestro país, la investigación y la detección precoz siguen siendo vitales, ya que actualmente permiten que el 91% de los pacientes sobreviva gracias a un diagnóstico temprano.
No obstante, a pesar de su elevada incidencia, históricamente ha carecido de programas nacionales de cribado organizado, a diferencia de lo que ocurre con el cáncer de mama o de colon. Hasta ahora, la herramienta principal de detección precoz ha sido un simple análisis de sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA). Esto hacía que, con solo presentar un PSA elevado, ya se derivase automáticamente en la realización de biopsias invasivas.
Afortunadamente, un estudio llevado a cabo por los expertos italianos Daniele Regge y Francesco Porpiglia y el Instituto Candiolo (IRCCS) ha descubierto un nuevo método de detección de este cáncer que reduce significativamente la necesidad de realizar biopsias a las que se someten los pacientes en riesgo.
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¿Qué alternativa puede evitar la biopsia?
Denominado PROscreen MRI, este proyecto piloto nace en la región del Piamonte, en Italia. Además del IRCCS, se ha contado con expertos del Centro de Referencia para la Epidemiología y Prevención Oncológica (CPO) del Piamonte, el Hospital Universitario San Luigi Gonzaga y la autoridad sanitaria local ASL TO5. Pero los interesados por este avance también han colaborado con el consorcio europeo PRAISE-U+, financiado por la Comisión Europea, que busca disminuir la mortalidad y morbilidad por este cáncer en Europa a través de diagnósticos tempranos inteligentes e individualizados.
El estudio va dirigido a hombres de entre 55 y 65 años que no presentan síntomas y que jamás se han sometido a una biopsia. La gran revolución de este nuevo método es muy fácil de comprender por sus fases. El protocolo arranca con el clásico análisis de sangre de PSA. Si el valor es igual o superior a 3 ng/ml, el paciente no va directamente a someterse a una biopsia. En su lugar, entra en un enfoque combinado: se le hace una revisión urológica, se evalúa su situación mediante un calculador de riesgo informático y se le somete a una resonancia magnética multiparamétrica.
Esta resonancia magnética es la clave del sistema: consiste en una prueba no invasiva que utiliza ondas magnéticas para identificar si hay tumores verdaderamente significativos. La biopsia solo se realiza si la resonancia muestra áreas sospechosas. De este modo, a quienes no tienen riesgo se les prescribe un control rutinario, evitando el quirófano. Los resultados preliminares, recogidos entre febrero de 2025 y marzo de 2026, han sido un éxito. Tras invitar a más de 11.000 hombres, se evaluó a 146 que completaron el circuito de pruebas. Gracias al uso de la resonancia, el 63% de ellos fue derivado a un simple seguimiento, librándose de someterse a unas biopsias que habrían sido inevitables bajo el protocolo antiguo.
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Cómo es una biopsia para detectar cáncer de próstata
La biopsia de próstata es la prueba médica definitiva para confirmar o excluir un diagnóstico de cáncer en esta glándula. Este procedimiento, que se está intentando evitar salvo en algunos casos, consiste en extraer pequeños fragmentos de tejido prostático utilizando una aguja fina para someterlos a un análisis histopatológico y detectar posibles cambios malignos o células neoplásicas. Para garantizar la máxima precisión en la toma de muestras, la intervención suele ser guiada por ecografía transrectal (TRUS).
La aguja puede introducirse por vía rectal o a través del perineo (transperineal), siendo ambas opciones igual de efectivas para detectar lesiones. Debido a que la vía transrectal tiene un ligero riesgo de complicaciones infecciosas, se pauta una terapia con antibióticos antes de la prueba. Como detalla la Fundación Oncológica Alivia, el procedimiento se realiza siempre bajo anestesia local para reducir el dolor y las molestias asociadas al pinchazo. Adicionalmente, existe un método avanzado llamado biopsia de fusión, que superpone las imágenes de ecografía con las de una resonancia magnética para recolectar tejido sospechoso de manera mucho más exacta.
Como ya se ha mencionado, los pacientes son derivados a esta intervención si sus niveles de PSA (antígeno prostático específico) y los resultados de un examen de tacto rectal indican sospecha de cáncer. Sin embargo, la fundación insiste en que un único resultado alterado de PSA no justifica una biopsia inmediata; se debe repetir la prueba semanas después para descartar otras afecciones. Además, antes de ordenar la intervención, se recomienda encarecidamente realizar una resonancia magnética multiparamétrica (mpMRI), ya que ayuda a localizar mejor las lesiones y reduce significativamente el riesgo de someter al hombre a una biopsia innecesaria.
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