Acostumbrada a hacer las preguntas, Ana Rosa Quintana cambió de papel por un día para sentarse frente a Juan y Medio en el estreno de Dos y Medio, el nuevo espacio de entrevistas de Canal Sur. En una conversación cercana y llena de confidencias, la periodista habló de su familia, de su carrera, de la enfermedad que marcó su vida y de una ilusión que espera cumplir más pronto que tarde: convertirse en abuela.
Sin ocultar la sonrisa, Ana Rosa reconoció que ese momento le hace especial ilusión y hasta tiene claro cuál será su papel cuando llegue. “Voy a ser una abuela muy pesada”, bromeó entre risas, antes de aclarar que piensa dejar la educación en manos de los padres. “Yo solamente para maleducar”, añadió con humor, confesando además que le encantaría tener una nieta después de haber estado siempre rodeada de chicos en su familia.
Durante la entrevista también recordó cómo ha vivido la maternidad. Madre de tres hijos, explicó que la experiencia de tener a los pequeños cuando ya había cumplido 47 años llegó de una forma completamente natural y sin detenerse demasiado en los posibles riesgos. Aun así, considera que cada mujer debe decidir cuándo dar ese paso según sus circunstancias personales y profesionales, especialmente en una época en la que muchas retrasan la maternidad por cuestiones económicas o laborales.
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En casa, admite que probablemente sus hijos la definirían como una “madre insistente”. Para ella, educar implica estar pendiente de todo, desde la alimentación hasta los hábitos diarios, una dedicación constante que, reconoce, puede resultar pesada para quienes la reciben.
Otro de los aspectos que desveló fue su exigente rutina. La comunicadora se levanta cada día a las cinco y media de la mañana para preparar el trabajo y revisar la actualidad antes de ponerse delante de las cámaras. Aunque el madrugón pueda parecer extremo, asegura que lo compensa acostándose muy temprano y descansando las horas necesarias.
Una profesión que sus padres no veían muy clara
Ana Rosa también echó la vista atrás para recordar sus comienzos en el periodismo. Reveló que sus padres no terminaban de ver clara aquella elección, ya que imaginaban para ella un futuro muy distinto, pero finalmente respetaron su decisión y la apoyaron desde el primer momento.
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No faltó una reflexión sobre el mundo de la televisión y sobre las actitudes que menos le gustan. Criticó a quienes alcanzan la fama rápidamente y olvidan el respeto hacia los profesionales que trabajan entre bambalinas, convencida de que el éxito solo se mantiene cuando existe humildad y un buen trato con el equipo.
Uno de los momentos más emotivos llegó al recordar el cáncer de mama que le fue diagnosticado hace unos años. La presentadora explicó que nunca se dejó vencer por el miedo y que afrontó todo el proceso confiando plenamente en los médicos y en los avances de la ciencia. Además, destacó el apoyo incondicional de su familia y de sus amigos, que no la dejaron sola ni un solo día.
Durante esos meses mantuvo una disciplina férrea para cuidar tanto su cuerpo como su estado de ánimo. Caminatas diarias, ejercicio físico y una rutina organizada fueron algunas de las claves que, según contó, le ayudaron a sobrellevar el tratamiento mientras continuaba mirando al futuro con optimismo.
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La entrevista concluyó con unas cariñosas palabras hacia su marido, Juan, con quien asegura seguir tan enamorada como el primer día. Definió su relación como una auténtica alianza basada en el respeto, el sentido del humor y el apoyo mutuo, una estabilidad que considera fundamental tanto en su vida personal como en su trayectoria profesional.