Un operativo conjunto entre la Guardia Civil y la Gendarmería Real Marroquí ha logrado frustrar el transporte de casi 4.800 kilos de hachís en aguas del Estrecho de Gibraltar. La actuación, calificada como un nuevo éxito en la lucha contra el narcotráfico internacional, requirió la coordinación de medios marítimos, aéreos y terrestres de ambos países.
Tras una intensa persecución y varias acciones evasivas de los narcotraficantes, las fuerzas policiales lograron recuperar 121 fardos de droga que intentaban ser introducidos por mar. Las autoridades han aportado un vídeo de cómo se llevó a cabo el operativo, mostrando a la narcolancha y a la embarcación del Instituto Armado en plena carrera.
Persecución a toda velocidad a una narcolancha
La operación se puso en marcha tras detectarse el desplazamiento de una embarcación semirrígida, conocida en el argot policial como “go fast”, a gran velocidad y en actitud sospechosa por las aguas del Estrecho. Tras analizar el rumbo y maniobras de la nave, la Guardia Civil activó sus medios marítimos y aéreos, desplegando patrulleras y un helicóptero para seguir a la embarcación.
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Los tripulantes, conscientes del seguimiento, iniciaron maniobras evasivas e incluso comenzaron a arrojar parte de la carga al mar en un intento por aligerar peso y aumentar su velocidad. Esta táctica, habitual en estos dispositivos, busca dificultar la aprehensión tanto de la embarcación como de la droga. Sin embargo, los agentes del Servicio Marítimo y del Servicio Aéreo de la Guardia Civil lograron mantener la presión constante y localizar los fardos lanzados, muchos recuperados durante la persecución.
Al mismo tiempo, unidades terrestres de la Guardia Civil permanecieron activas en la costa para anticiparse a una posible llegada a tierra de la narcolancha y la huida de sus tripulantes. De esta forma, la Benemérita llevó a cabo un despliegue por toda la costa española del Estrecho de Gibraltar, empujando a los narcos hacia Marruecos.
Colaboración con autoridades marroquíes
La persecución continuó hasta las cercanías de la costa marroquí, donde la Gendarmería Real entró en acción mediante una rápida movilización de sus medios marítimos. Una vez en conocimiento de la situación, las autoridades marroquíes salieron al encuentro de la embarcación, cerrando cualquier ruta de escape posible.
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La presión combinada de ambos cuerpos obligó a los narcotraficantes a desprenderse del resto de la carga, frustrando definitivamente su plan de introducir la droga al continente europeo. Finalmente, las autoridades marítimas marroquíes consiguieron recuperar 89 fardos de hachís, que sumados a los 32 rescatados por la Guardia Civil, arrojan un total de 121 fardos con un peso total aproximado de 4.777 kilos.
Este resultado se considera un golpe importante para las organizaciones criminales que operan entre ambos lados del Estrecho. La operación se enmarca dentro de los dispositivos permanentes de la Guardia Civil en el Campo de Gibraltar y destaca también por la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico. Tanto la rápida coordinación como el intercambio de información han sido claves para impedir que esta remesa de droga llegara a su destino.