El papa León XIV ha reclamado una respuesta a la crisis migratoria “que mire a las personas y vaya más allá de la mera gestión de flujos”. Así lo ha defendido en su primer discurso en el Congreso de los Diputados, que llega en un momento en el que el mensaje que se va imponiendo en Europa es el de los muros.
León XIV ha expuesto una realidad en la que numerosas mujeres y niños “se ven obligados por circunstancias muy dramáticas a partir de sus comunidades y dejar atrás a seres queridos y sus vínculos históricos”. Esta realidad, ha remarcado el Pontífice, “rebasa cualquier lectura puramente democrática o económica".
“Allí, donde una persona es discriminada por su origen natural, étnico o lingüístico, se vulnera gravemente el principio universal de todos los seres humanos”, ha recordado el papa, quien ha exigido a los legisladores una integridad “real” para los inmigrantes. El mensaje del papa también ha apelado al resto de Europa, reclamando una respuesta coordinada y eficaz “capaz de garantizar protección”.
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León XIV no ha dejado indiferente a nadie en su primera visita a la Cámara Baja. Ha sido un discurso social de mucha carga política, que ha tratado temas que ya había abordado inicialmente en el Palacio Real, como la polarización y la crispación política. Y en este sentido, ha criticado la “descalificación permanente del adversario” y ha abogado por “una justa delimitación del poder público”. El papa también ha abordado otros asuntos más espinosos, como una postura en contra del aborto o la eutanasia. Uno de los asuntos que ha evitado tratar ha sido el de los escándalos de pederastia en la Iglesia, a pesar de las peticiones de varias asociaciones de víctimas, quienes le han pedido un “compromiso decidido” con ellas durante su visita a España.
Media hora de discurso y siete minutos de ovación
Su discurso, que ha durado alrededor de media hora, ha sido respondido con una ovación de siete minutos por parte de los diputados y senadores. Lo han hecho todos salvo algún caso aislado, como la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, que ha optado por no aplaudir. Tampoco lo ha hecho a su llegada el portavoz adjunto de Sumar, dirigente de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de España (PCE), Enrique Santiago, y los también diputados de IU Nahuel González y Toni Valero.
Sin embargo, los tres han aplaudido después el discurso de Armengol, al que también se ha sumado el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. El líder de Vox, Santiago Abascal, solo se ha unido al final con unas palmadas contadas y no lo han hecho sus compañeros de bancada.
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