La gasolina puede subir a partir de julio, pero hacer un ‘simpa’ sale mucho más caro que llenar el depósito: multas de hasta 900 euros

El IVA reducido termina este mes si no hay prórroga y las estaciones de servicio alertan de un encarecimiento de hasta 29 céntimos por litro

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Una persona reposta en una gasolinera de Madrid (Eduardo Parra / Europa Press)

Llenar el depósito puede encarecerse a partir del 1 de julio si el Gobierno no prorroga las rebajas fiscales vigentes sobre los carburantes. No obstante, marcharse de una gasolinera sin pagar no evitará el coste del repostaje; de hecho, puede multiplicarlo. Hacer un ‘simpa’ tras echar gasolina o diésel puede acabar en denuncia, en la obligación de abonar el importe pendiente y en una multa judicial que, en los cálculos más habituales, puede alcanzar los 900 euros.

Los carburantes mantienen ahora una rebaja fiscal temporal aprobada dentro del plan anticrisis del Gobierno. Según recoge el BOE en el Real Decreto-ley 7/2026, tienen el IVA reducido del 21% al 10% y también se ha rebajado el Impuesto Especial de Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa comunitaria. Estas medidas están vigentes, en principio, hasta el 30 de junio.

La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha pedido al vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, que mantenga estas rebajas al menos hasta después del verano. La patronal calcula que, si decaen, el litro de gasolina podría subir 29 céntimos y el de diésel, 22 céntimos.

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Qué pasa si te vas de una gasolinera sin pagar

Lo que coloquialmente se conoce como hacer un ‘simpa’ consiste en repostar combustible y abandonar la estación de servicio sin abonar el importe. Puede ser una conducta intencionada, pero también puede producirse por un descuido, por ejemplo, si el conductor cree que ya ha pagado.

La primera consecuencia de esta acción -intencionada o no- es evidente: el combustible sigue pendiente de pago. Pero, además, si la gasolinera denuncia los hechos, el caso puede derivar en un procedimiento judicial. En ese supuesto, el conductor no solo tendría que abonar la cantidad adeudada, sino que también podría enfrentarse a una multa y, en determinados casos, a los gastos derivados del proceso.

Cuando el importe no abonado no supera los 400 euros, marcharse de una gasolinera sin pagar puede encajar como un delito leve de estafa si se aprecia intención de eludir el pago. El Código Penal castiga estos supuestos de menor cuantía con una pena de multa de uno a tres meses. Si la cantidad defraudada supera ese límite, las consecuencias penales pueden agravarse.

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El ministro Félix Bolaños anuncia la disposición del Gobierno a escuchar propuestas para un plan anticrisis, mientras el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, detalla su plan basado en la rebaja de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero exponen la visión del ejecutivo.

Por qué se habla de multas de hasta 900 euros

La cifra de 900 euros no debe entenderse como una sanción fija. No existe una multa administrativa cerrada de 300, 600 o 900 euros para todos los conductores que se van sin pagar de una gasolinera. Lo que establece la ley es una multa por días, y la cuota diaria la fija el juez según las circunstancias del caso y la capacidad económica del condenado.

De ahí sale la horquilla que suele utilizarse en este tipo de avisos. Si se toma como referencia una cuota diaria de 10 euros, una multa de un mes equivaldría a unos 300 euros y una de tres meses alcanzaría los 900 euros. Es decir, la sanción puede llegar a esa cifra, pero el importe final dependerá siempre de la decisión judicial.

Por eso, aunque la gasolina pueda encarecerse desde julio, hacer un “simpa” puede salir mucho más caro que llenar el depósito. Al precio del carburante que no se pagó habría que sumar la posible multa y, si el caso avanza por vía judicial, otros costes asociados al procedimiento.

Qué ocurre si ha sido un despiste

Uno de los puntos más delicados es qué pasa si el conductor se marcha sin pagar por error. Alegar un descuido no impide automáticamente que la gasolinera pueda denunciar, sobre todo si no consigue contactar con el cliente o si no se abona el importe pendiente. Pero tampoco significa que todo despiste acabe siempre en condena.

La clave estará en las circunstancias: si hubo intención de no pagar, si el conductor volvió al darse cuenta, si abonó el importe pendiente o si puede acreditar que se trató de una confusión. Por eso, si alguien descubre que se ha marchado sin pagar, lo recomendable es actuar cuanto antes.

La forma más prudente de resolverlo es contactar con la gasolinera, explicar lo ocurrido, facilitar los datos necesarios, pagar el importe pendiente y conservar un justificante. Hacerlo rápido puede ayudar a acreditar que no hubo voluntad de eludir el pago y evitar que un error humano termine convertido en un problema mayor.