El discurso del papa León XIV en 10 frases: su defensa de la inmigración y un mensaje de paz contra las grandes potencias

El papa pronuncia un discurso de mucha carga política en el que aborda la inmigración, la polarización política, los conflictos internacionales, la inteligencia artificial, el aborto y la familia

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Diputados y senadores aplauden durante siete minutos el discurso del Papa en el Congreso. (Europa Press)

Subido a la tribuna del Congreso de los Diputados, el papa León XIV se ha dirigido durante más de media hora a los diputados, senadores y autoridades de los tres poderes del Estado. En su discurso, el papa no ha dudado en abordar y posicionarse en temas como la inmigración, la polarización política, los conflictos internacionales, la inteligencia artificial y cuestiones más sensibles como el aborto, la eutanasia y el concepto de la familia.

Gran parte del discurso del Pontífice ha ido dedicado a la inmigración, un tema central en sus visitas apostólicas. León XIV ha reclamado una política que garantice la protección en origen e integre al inmigrante, precisamente en un momento en el que el cierre de fronteras y el discurso xenófobo ganan terreno en Europa.

Las diez frases del papa León XIV en el Congreso

1. “Mujeres y niños se ven obligados por circunstancias muy dramáticas a partir de sus comunidades y y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos”.

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2. Sobre este asunto, el papa no ha querido dar lugar a la interpretación: “Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente democrática o económica”, ha dicho.

3.“El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca”. Una de las mayores preocupaciones de León XIV es superar las divisiones. Sobre la crispación política ya habló en la ceremonia de bienvenida en el Palacio Real y, en este último, ha recordado a los legisladores que el hemiciclo da forma a la convivencia social, donde las diferencias se escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión.

4. Y al hilo de esto, ha saltado a los conflictos internacionales. “Toda guerra constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones”.

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5. “La comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la fuerza.”

El aborto y la familia, un posicionamiento que incomoda al Gobierno

El discurso del papa ha abordado asuntos sociales sensibles, como el aborto o la eutanasia, dos derechos garantizados en nuestro país. Si en la política migratoria se aprecian convergencias con la línea del Gobierno, su posicionamiento sobre estos temas ha sido más difícil de digerir.

El papa ha ofrecido un discurso histórico en el Congreso.

6. “¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?”

7. “La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer.”

8. “También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. En ellas, las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona.”

Los peligros de la IA

El papa también ha dedicado un espacio a las nuevas tecnologías, concretamente, la inteligencia artificial. Este fue el tema que decidió en su primera encíclica, en la que habló de las oportunidades, pero también de sus peligros.

9. “La tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la regula y la organiza. Ante las transformaciones, nuestros esfuerzos tienen que centrarse en qué lugar debe ocupar la persona humana en nuestras decisiones y cómo se plantea en la dignidad del trabajo”

10. El desarrollo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana.