Una figura de 4,5 metros de madera, de líneas sobrias y filiación románica, ha presidido este domingo el altar de la misa del Corpus Christi que el papa León XIV celebra en la plaza de Cibeles de Madrid. La pieza, réplica de un Cristo del taller de artesanía litúrgica de las Hermanas de Belén, ha estado suspendida sobre el centro exacto de un altar de casi 600 metros cuadrados, en el corazón de la plaza de Cibeles.
El montaje de la escultura exigió una maniobra de alta precisión. Los operarios debieron maniobrar con el peso y las dimensiones de la cruz en plena plaza de Cibeles, entre el trasiego de vehículos y las altas temperaturas registradas estos días en Madrid. Las arquitectas Concha Sánchez Maíllo y Cristina del Río Villegas firmaron el diseño del conjunto escénico, con el Cristo como pieza vertebradora del espacio litúrgico.
La escultura reproduce las formas del arte de los siglos XI y XII: geometría contenida, ausencia de ornamento superfluo y una sobriedad que, según los organizadores, busca invitar al recogimiento. El modelo original pertenece al taller que las Hermanas de Belén —orden de clausura fundada en Francia en 1951— gestionan en el monasterio de la Bondad de Dios, ubicado en Marigenta, una aldea de Zalamea la Real, en Huelva. Sor Miriam, una de las religiosas de la comunidad, confirmó a Europa Press que les comunicaron que su Cristo presidiría el altar papal. “Nos han informado de que llevarán al altar la recreación de uno de nuestros cristos, y nos ha dado mucha alegría”, declaró la monja. La comunidad ha recibido además un permiso excepcional para asistir a la misa este domingo. La orden, que consagra su rutina al silencio y la adoración, rara vez abandona el recinto monástico.
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El dispositivo logístico que rodea al Cristo es de escala inédita para Madrid. Según informó Europa Press, 42 pantallas gigantes distribuidas por el entorno de Cibeles han retransmitido la liturgia en directo. El espacio acotado para los fieles traza una cruz sobre el plano urbano: desde la plaza de Colón hasta la de Neptuno, y desde el cruce de Gran Vía con la calle Alcalá hasta la Puerta de Alcalá. En el presbiterio han tomado asiento unas 200 personas entre celebrantes y acompañantes, y el anillo exterior albergará a cerca de 5.000 sacerdotes y concelebrantes.
Más de 1 millón de asistentes
Las estimaciones de asistencia oscilan entre el medio millón y el millón y medio de personas. El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, confirmó a Europa Press que las peticiones se dispararon en los últimos días. “Sí, nos acercaremos mucho al millón”, afirmó el purpurado. Para la distribución de la comunión, los organizadores han empleado 2.300 cálices, cada uno con capacidad para 200 hostias, lo que suma cerca de medio millón de formas consagradas.
Tras la misa, el Papa descenderá por una gran escalinata para encabezar la procesión del Corpus Christi, que recorrerá la calle Alcalá en dirección a Gran Vía y regresará a Cibeles por la calzada opuesta.
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