El Alzheimer podría dar señales de alerta años antes de su aparición formal. Y ahora descubrir estos signos podría ser posible. Dos estudios publicados en la prestigiosa revista The Lancet han demostrado ser diagnósticos más precoces que los actuales.
Uno de los trabajos analizó la sangre de 1.350 adultos estadounidenses sin demencia, con una edad media de 61 años, y descubrió que el 6 % presentaba biomarcadores asociados al Alzheimer. Ese grupo obtuvo peores resultados en pruebas de velocidad de procesamiento y función ejecutiva, además de un deterioro más rápido de la memoria verbal en cinco años.
Los dos estudios refuerzan la idea de que el Alzheimer empieza décadas antes del diagnóstico clínico. Así, los autores sostienen que identificar la enfermedad en esas fases permitiría actuar antes sobre factores de riesgo modificables e iniciar con mayor antelación terapias destinadas a retrasar el deterioro cognitivo.
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El primero de los trabajos midió en sangre varios marcadores vinculados al alzhéimer: las proteínas beta amiloide Aβ42 y Aβ40, además de p-tau217, una forma fosforilada de tau. La investigación se centró en personas de mediana edad y sin demencia, un grupo menos representado en estudios previos sobre estos biomarcadores.
Detectar de forma precoz la demencia
La mayor parte de la investigación anterior se había concentrado en personas mayores y predominantemente blancas. Sus resultados, en cambio, respaldan el potencial de los análisis sanguíneos para detectar fases tempranas de la enfermedad en poblaciones más diversas y en edades medias de la vida.
La utilidad clínica de esa detección precoz se relaciona con factores de riesgo sobre los que sí se puede intervenir: la inactividad física, el tabaquismo, los trastornos del sueño o la pérdida auditiva no tratada. También abre la puerta a empezar antes tratamientos orientados a frenar la progresión del deterioro cognitivo.
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El nuevo escáner cerebral duplica la detección temprana de tau
El segundo estudio evaluó una nueva técnica de tomografía por emisión de positrones para localizar depósitos de proteína tau en el cerebro, uno de los marcadores biológicos principales del Alzheimer. La investigación comparó el trazador estándar Flortaucipir, empleado en Estados Unidos y Europa, con MK6240, un trazador más reciente utilizado sobre todo en ensayos clínicos.
El ensayo incluyó a 682 participantes de Estados Unidos y Canadá, de entre 50 y 89 años, con distintos grados de deterioro cognitivo. Entre las personas sin alteraciones cognitivas pero con presencia de beta amiloide, MK6240 detectó más del doble de casos positivos de tau en fases tempranas que el método estándar: 15 % frente al 6 %.
En los participantes que ya presentaban deterioro cognitivo, el nuevo trazador también identificó una afectación mayor por tau en regiones cerebrales asociadas a fases más avanzadas de la enfermedad. Los autores concluyen que la positividad para tau podría estar infradiagnosticada con las herramientas disponibles hoy.
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Esa mayor sensibilidad permitiría localizar antes a las personas con más riesgo de desarrollar síntomas, incluso con menor carga de amiloide. Los investigadores añaden que una detección más precisa de tau también puede ayudar a seleccionar pacientes con más probabilidades de beneficiarse de terapias antiamiloide y evitar procedimientos costosos e invasivos en quienes tienen menor riesgo de progresión clínica.