Juanjo Jiménez, mecánico: “Si estás conduciendo y de repente huele a carbón, seguramente tengas esta avería en tu coche”

La acumulación de carbonilla en los inyectores y conductos del motor puede provocar obstrucciones, pérdidas de potencia y un aumento en el consumo de combustible

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Juanjo Jiménez, mecánico: “Si estás conduciendo y de repente huele a carbón, seguramente tengas esta avería en tu coche” (Montaje Infobae)

“Si vas conduciendo tu coche y de repente te da olor a carbón quemado, tranquilo”, plantea Juanjo Jiménez, mecánico y creador de contenido en redes sociales, en una publicación reciente de su perfil de TikTok, @jcautomotivetop, en el que cuenta con casi 34 mil seguidores. “Es esto que te voy a enseñar: tu coche tiene un problema”.

Y pone en situación: “El cliente nos viene diciendo que es que huele mucho a carbón quemado y el coche falla. Pues cómo no va a fallar”, dice mientras enseña en cámara “la zona de los inyectores totalmente inundada de carbonilla”.

La acumulación de carbonilla puede provocar obstrucciones

La carbonilla es un residuo que se genera por la combustión incompleta del combustible y tiende a depositarse en diferentes componentes del motor, como las cámaras de combustión, las válvulas, los pistones y el sistema de recirculación de gases de escape (EGR). Cuando la acumulación de carbonilla no recibe mantenimiento, puede provocar obstrucciones en los conductos e interferir con el rendimiento del motor.

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“Si os dais cuenta”, empieza a explicar el mecánico, “esto es carbonilla que sale de las cámaras de combustión”. De acuerdo con el creador de contenido, “esto pasa simplemente porque, digamos, poco a poco se van aflojando los tornillos que sujetan los inyectores - que en este caso es una placa y un espárrago - y lo que ocurre es que, poco a poco, esas combustiones van saliendo alrededor de los inyectores y, sin darnos cuenta a veces o no queriendo escuchar el soplido que producen, pues estos inyectores se van cubriendo poco a poco”, explica Juanjo Jiménez.

“Fijaros el inyector número uno, que prácticamente está tapado. Están tapados los cuatro”, dice el creador de contenido mientras va mostrando en cámara unas piezas que parecen casi la parrilla de una barbacoa. “Esto es un trabajazo, así que ya sabéis, de verdad, que si veis que vuestro coche tiene ese olor a carbón quemado y va acompañado de un soplido que proviene del motor, pues que sepáis que tenéis este problema”.

Los inyectores de un motor, completamente cubiertos de carbonilla (@jcautomotivetop)

El exceso de carbonilla sobre los inyectores, cuya función es suministrar la cantidad precisa de combustible a cada cilindro en el momento exacto, puede provocar obstrucciones, fallos y averías difíciles de detectar y de resolver, y por tanto serán costosos.

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Esta acumulación puede bloquear los conductos de admisión y escape, lo que reduce el flujo de aire hacia el motor y dificulta la salida de los gases de escape. Esta restricción afecta el rendimiento y la eficiencia del motor, ya que altera la proporción adecuada de aire y combustible en la cámara de combustión.

La obstrucción de los conductos de escape también puede aumentar la presión interna, con el riesgo de dañar componentes sensibles y acortar la vida útil del motor. Entre los problemas asociados a esto se encuentran la pérdida de potencia, el incremento en el consumo de combustible, mayores emisiones contaminantes y esos posibles daños en distintas partes del motor.

Para prevenir la acumulación de carbonilla, ayuda utilizar combustibles de alta calidad y realizar limpiezas periódicas del sistema de admisión y escape. Los combustibles con impurezas favorecen la formación de residuos, por lo que elegir opciones de mayor calidad contribuye a reducir este riesgo. Además, el mantenimiento regular de los conductos y componentes internos permite eliminar depósitos existentes y evitar acumulaciones que puedan afectar el funcionamiento del motor.