La popularización de los fármacos para la pérdida de peso, como Ozempic y Wegovy (semaglutida) o Mounjaro (tirzepatida), podría estar detrás del aumento de intervenciones estéticas, que en el último año ha experimentado un incremento de casi un 25%, según los especialistas de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP).
La pérdida de peso rápida asociada a estos tratamientos puede generar alteraciones importantes en el contorno corporal y facial si no se acompañan de una rutina de ejercicio y una alimentación adecuada. Entre los cambios físicos corporales más habituales tras haber adelgazado destacan la flacidez abdominal, seguida por la laxitud en muslos, el exceso de piel en los brazos y la pérdida de volumen en glúteos, consecuencia de una reducción rápida de grasa corporal que afecta al contorno y a la calidad de la piel.
Es esta flacidez derivada de Ozempic el factor que más ha provocado un aumento de las cirugías estética. “Hay una pérdida de peso tan rápida que las fibras elásticas no tienen tiempo a retraer y la piel cuelga”, aclara para Infobae el doctor Jordi Mir, vocal de Aecep. Eso ha generado un aumento en la demanda de cirugías para eliminar el exceso de piel y grasa del abdomen (abdominoplastias) y lifting de muslos.
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Los retoques estéticos que se demandan están virando hacia tendencias más naturales, algo que la doctora Beatriz Berenguer, presidenta de Aecep, tacha como más saludable: “Muchísimas pacientes se benefician de mejorar lo que está fuera del equilibrio facial o corporal, pero sin necesidad de transformarlas en otras personas. Y aun así los resultados suelen ser muy positivos y muchas veces más positivos que cuando se busca algo exagerado o llamativo”, relata a este medio.
Un cambio en las consultas estéticas
El último informe de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS) revela que las tres cirugías estéticas más demandas son la blefaroplastia (cirugía de párpados); la liposucción para las llamadas cartucheras, la cara interna de los muslos o la grasa del abdomen, entre otros; y el aumento mamario asociado a una mastopexia (levantamiento de senos), especialmente cuando ha habido hijos o lactancia
Sin embargo, el cambio no solo se está dando en lo que se pide en las consultas, sino también en el propio paciente. La introducción de fármacos con el principio activo de la semaglutida está creando nuevas tendencias con respecto a los últimos años. “Son pacientes más exigentes que piden definir el contorno corporal”, añade el doctor.
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De hecho, junto a las operaciones de aumento de pecho se está observando también una solicitud de reducción mamaria o incluso de explantes previos de prótesis muy grandes. “Pensamos que se debe a esa tendencia a un aspecto natural y a un aspecto como muy deportivo y que facilite el hacer ejercicio con comodidad”, cuenta la doctora Berenguer.
La mayor novedad es quizá el creciente interés del hombre por someterse a estas intervenciones plásticas. “Depende de cada consulta, pero actualmente alrededor de un 20 % ya de los pacientes que acuden a cirugía estética son pacientes de sexo masculino”.
Evitar el efecto rebote de Ozempic
El consumo de medicamentos como Ozempic no han de entenderse como “una solución aislada”, pues es entonces cuando aparece el famoso efecto rebote. Los expertos recuerdan que “deben utilizarse bajo supervisión médica y acompañarse de una reeducación de los hábitos de vida, especialmente en el ámbito dietético y del ejercicio físico”.
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La pérdida de peso demasiado rápida no es solo una cuestión estética, pues puede tener consecuencias a nivel funcional y de salud. Adelgazar mucho y en poco tiempo no solo es sostenible, sino que puede provocar déficit nutricional, pérdida de masa muscular, alteraciones en el estado de ánimo y una serie de riesgos cardiovasculares. De hecho, según la Fundación Española del Corazón, perder más de 1 kg por semana puede afectar al corazón. Por ello, “es fundamental realizar un seguimiento adecuado de cada caso”.
Los expertos recomiendan una pérdida de peso progresiva y recuerdan la importancia de utilizar estos fármacos siempre con indicación y seguimiento por un especialista, evitando un uso indiscriminado o sin supervisión. También aconsejan incorporar ejercicio de fuerza y una adecuada ingesta de proteínas para preservar la masa muscular. Asimismo, advierten del riesgo de efecto rebote y de la importancia de encajar estos tratamientos como una herramienta complementaria dentro de un enfoque global de salud.