La realización de ejercicios de fuerza en el gimnasio resulta fundamental para el desarrollo de la masa muscular. El entrenamiento con cargas estimula las fibras musculares, provocando adaptaciones fisiológicas que favorecen el crecimiento y la tonificación. Además, incorporar rutinas de fuerza contribuye a mejorar la composición corporal, incrementar el metabolismo basal y fortalecer huesos y articulaciones.
Esta práctica no solo impacta en la apariencia física, sino que también promueve la salud general y el rendimiento en actividades cotidianas. Para ganar fuerza en el tren superior, mejorar la postura y reducir el riesgo de lesión existen cinco ejercicios de brazos que sirven como base y que incluyen trabajo específico para íceps, tríceps, hombros y antebrazos, además de movimientos que también implican pecho y espalda alta.
Curl de bíceps, extensión de pecho con agarre supino, fondos, remo alto y flexión de muñeca son los ejercicios ideales para combinar distintas zonas del brazo y mejora tareas cotidianas como levantar peso o traccionar.
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Qué ejercicios de brazos recomiendan los entrenadores personales
El primer movimiento de la lista es el curl de bíceps. Este ejercicio fortalece y aumenta la masa muscular de los bíceps, situados en la cara anterior del brazo. Para ejecutarlo, recomienda separar los pies a la anchura de los hombros, relajar los hombros y mantener los codos cerca de la caja torácica mientras se sujetan mancuernas o una barra. La fase de subida se hace al espirar y llevando la carga hasta los hombros, con contracción del bíceps en el punto más alto; la bajada se realiza al inspirar hasta volver a la posición inicial.
Conviene mantener el core activado durante todo el recorrido. También aconseja empezar con una barra o unas mancuernas que no resulten demasiado pesadas para poder completar el gesto con la técnica correcta.
La segunda propuesta es la extensión de pecho con agarre supino para trabajar los bíceps, la parte superior del pecho y la zona frontal de los hombros. El ejercicio empieza tumbado boca arriba sobre una esterilla, con las rodillas dobladas, los pies apoyados en el suelo y una mancuerna en cada mano. Desde esa posición, las mancuernas se colocan sobre el pecho con las palmas enfrentadas. Después se bajan en arco hasta la altura del pecho y se elevan de nuevo de forma lenta hasta la posición inicial.
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Los fondos ocupan el tercer lugar. Son un ejercicio adecuado para aumentar la fuerza y la masa muscular de los tríceps, y precisa que pueden hacerse en barras paralelas, en un banco, en una silla o en una máquina específica para fondos de tríceps. La técnica exige activar el core, inspirar al descender el cuerpo y doblar los codos entre 45 y 90 grados, y espirar al regresar al punto de partida. Si se usan banco o silla, las manos deben colocarse a la anchura de los hombros con los dedos hacia delante; en barras paralelas o máquina, las palmas miran hacia los lados.
Es importante mantener los hombros alineados durante todo el movimiento. El objetivo es evitar daños en el manguito rotador, el grupo de músculos y tendones que rodean la articulación del hombro.
Fuerza de agarre y el trabajo de hombros completan la rutina
El cuarto ejercicio es el remo alto. Este movimiento trabaja músculos del hombro como el deltoides y el trapecio, y lo define como una forma simple y efectiva de fortalecer y definir esa zona. Ayuda a dar forma a los hombros y facilita actividades diarias que exigen levantar peso o hacer movimientos de tracción. La ejecución parte con los pies separados a la anchura de los hombros, una mancuerna en cada mano y las palmas orientadas hacia el cuerpo; después se elevan las mancuernas cerca del tronco hasta llevar los codos a la altura del pecho y se vuelve al inicio.
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La quinta recomendación es la flexión de muñeca, orientada a quienes tienen menos volumen en los antebrazos. Sirve para ganar masa muscular en esa zona y mejorar la fuerza de agarre. Los antebrazos tienen un papel importante cuando se levantan pesas o se trabaja la resistencia. También asegura que una mayor fuerza de agarre permite mover más carga y mantener los músculos bajo tensión durante más tiempo, algo que repercute en otros ejercicios de brazo, especialmente en los que implican el bíceps.
La flexión de muñeca puede hacerse sentado o de rodillas, con un brazo cada vez o con los dos al mismo tiempo. La ejecución consiste en sostener una o dos mancuernas con las palmas hacia arriba, apoyar el brazo en la pierna o el antebrazo en un banco para aislar la zona, subir la muñeca al espirar, contraer la musculatura y volver a la posición inicial al inspirar.