La Comisión Europea ha dado luz verde al plan antiapagones presentado por España, un mercado de capacidad para garantizar que el sistema eléctrico disponga de suficiente respaldo en momentos de escasez, que estará dotado de 9.000 millones de euros para los próximos diez años y que irá de la mano con el plan de avance hacia las energías renovables.
Tras conocerse la aprobación, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha comunicado su intención de aprobar la propuesta normativa de mercado de capacidad para el sistema eléctrico español en las próximas semanas. La titular de la cartera, Sara Aagesen, ha agradecido a Bruselas el “intenso trabajo” y ha adelantado que han avanzado con la tramitación en paralelo a las conversaciones con la Comisión.
Según recoge el plan español, este sistema permitirá remunerar mediante subastas a instalaciones de generación, almacenamiento y gestión de la demanda que se comprometan a estar disponibles en periodos de escasez para aportar respaldo al sistema eléctrico, representando además un refuerzo para reducir el riesgo de grandes apagones.
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Este mecanismo consistirá en un estándar de fiabilidad previamente fijado, que determina el nivel de capacidad necesario para garantizar la seguridad adecuada del suministro y asegurar que la red pueda responder a la demanda, incluso en situaciones de elevada tensión o menor disponibilidad. Para conseguir este objetivo, Red Eléctrica retribuirá los recursos necesarios para cubrir las necesidades identificadas, ya sea mediante generación eléctrica, almacenamiento energético o reducción temporal de consumo.
“Este nuevo mecanismo ayudará a España a tener suficiente electricidad disponible durante momentos de carencia. Los proveedores de capacidad serán seleccionados a través de subastas competitivas para asegurar una competencia efectiva”, ha destacado el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, quien asumió el análisis de las ayudas españolas que deben superar el escrutinio europeo.
Un mecanismo dotado de 9.000 millones de euros
Según ha aclarado la Comisión Europea, este mecanismo estará en vigor durante diez años a partir de este mes y contará con una dotación estimada de unos 900 millones de euros anuales, aunque la cuantía final dependerá del resultado de cada una de las subastas. Bruselas ha destacado también que podrán participar tanto instalaciones ya existentes como nuevos proyectos de generación, almacenamiento o gestión, que competirán en procedimientos abiertos para prestar respaldo al sistema cuando sea necesario.
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Entre los futuros pujadores figuran por ejemplo, centrales eléctricas, baterías u operadores capaces de reducir temporalmente su consumo en momentos de tensión para la red. La Comisión destaca asimismo que el mecanismo favorecerá el desarrollo de servicios de flexibilidad, especialmente el almacenamiento y la gestión de la demanda, tecnologías consideradas clave para facilitar la integración de las energías renovables en el sistema eléctrico.
Tras analizar la medida, la Comisión ha concluido que esta es “necesaria y adecuada” para sus objetivos y se ajusta a la normativa de electricidad de la UE. Bruselas considera además que su dotación es “proporcionada” y que el plan se alinea “con la mayoría de las mejores prácticas para los mecanismos de capacidad” recogidas en el Marco de Ayudas de Estado para la Industria Limpia (CISAF).
El diseño de este mecanismo prevé tres tipos de subastas, para cubrir tanto necesidades estructurales como situaciones puntuales de escasez. En concreto, se contempla una subasta principal, para adjudicar capacidad a medio y largo plazo; otra de ajuste anual, para responder a necesidades coyunturales; y otra transitoria, para garantizar la firmeza del sistema hasta la entrada en funcionamiento de los proyectos adjudicados en las convocatorias principales.
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