Conocida popularmente como “la cámara del fin del mundo”, el Banco Mundial o Bóveda Global de Semillas de Svalbard es el depósito de semillas más grande del mundo. Fue inaugurada en 2008 con un objetivo claro: preservar la biodiversidad de las especies de cultivo en caso de que se produjese una catástrofe mundial, permitiendo evitar que desapareciesen las fuentes de alimento en ese supuesto.
Este miércoles, este gran almacén subterráneo que cuenta con más de 1,3 millones de semillas de cultivo de 6.300 especies de todo el mundo ha obtenido el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.
El depósito de semillas se encuentra en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard, que es la zona habitada más cercana al Polo Norte. La instalación cuenta con una capacidad de almacenamiento de 4,5 millones de muestras, pues su extensión es de más de 1.000 metros cuadrados repartidos en tres almacenes.
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Capaz de resistir bombas, terremotos y erupciones volcánicas
Debido a que la Bóveda Global de Semillas de Svalbard fue ideada para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivo de todo el mundo, la infraestructura debe ser capaz de soportar las potenciales catástrofes a las que la humanidad puede enfrentarse en el futuro.
La “bóveda del fin del mundo”, por tanto, puede resistir terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter, el impacto de las bombas en caso de conflicto bélico, erupciones volcánicas y un fallo eléctrico, ya que el permafrost bajo el que se encuentra se encarga de refrigerar el banco de semillas de forma natural.
No solo eso, sino que cada vez más nos acercamos a un escenario medioambiental muy preocupante: el deshielo. Así, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard se sitúa a 130 metros sobre el nivel del mar para evitar que pudiese quedar bajo el agua en caso de que todas las masas de hielo del mundo se derritiesen.
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Para preservar las muestras de semillas depositadas en el almacén subterráneo durante siglos, es fundamental la temperatura. Es este uno de los principales motivos por los que se decidió esta localización: la temperatura natural es constante entre los -3 y los -6 grados, aunque se cuenta con una refrigeración artificial que sitúa los termómetro en hasta -18.
La guerra en Siria motivó que fuese utilizada por primera vez
El Banco Mundial de Semillas de Svalbard no es un banco genético al uso al que puedan recurrir los investigadores u otros interesados para estudiar o extraer las semillas. Esta infraestructura fue creada con el objetivo de que los bancos genéticos de todo el mundo pudiesen almacenar allí las muestras de sus colecciones y recuperarlas en caso de que se perdiesen por algún tipo de catástrofe natural o provocado por el ser humano.
De hecho, ya ha sido utilizada. En 2015, el Centro Internacional de Investigación Agraria en Áreas Desérticas (ICARDA), en Siria, perdió parte de sus fondos a consecuencia de la guerra: contenía, aproximadamente, 150.000 muestras de cereales, alimentos y piensos procedentes de más de 100 países. De esta manera, recurrió a las muestras que había depositado previamente en la Bóveda Global con el objetivo de poder replicarlas de nuevo.
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“Multilateralismo eficaz” y “cooperación silenciosa”
“Liderada por Noruega e impulsada por un modelo de multilateralismo eficaz, la Bóveda Global de Semillas reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios y el conocimiento acumulado durante milenios por las distintas culturas agrarias de todo el planeta”, ha explicado el jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.
Señalan que estas muestras con las que actualmente cuenta la Bóveda Global “representan miles de variedades de plantas cultivables, esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad”. El jurado, tal y como indica el comunicado de la Fundación Princesa de Asturias, “ha valorado la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras”.