Fluir. Es el verbo que uno de los miembros de un vínculo sentimental utiliza cuando no quiere poner una etiqueta. Hay quienes aceptan este estado indefinido de silencio, pero quienes deciden cortar el contacto antes de que el posible daño sea mayor. Tal vez, los segundos sean los más astutos. Estar inmerso en una relación ambigua genera un enorme desgaste emocional. Lo advierte el psicólogo Fran Sánchez, que divulga en TikTok (@charlamental) sobre salud mental y explica en uno de sus últimos videos que estas relaciones dañan no solo por esperar o tomarse las cosas con calma, sino porque “mantener al otro atrapado constantemente en la incertidumbre, la confusión y las medias tintas” puede llegar a ser devastador.
Las relaciones intermitentes o poco definidas suelen priorizar el “ir fluyendo” y el “dejarlo todo abierto en un formato abstracto” por encima de la comunicación clara y el respeto. Estas situaciones, que cada vez parecen más comunes, pueden generar “muchísima ansiedad”. El propio psicólogo ha matizado que aunque cada persona puede tener su ritmo y no es necesario comprometerse desde el primer momento, sí resulta perjudicial alargar ese estado de confusión.
La claridad y la honestidad, ha recalcado Sánchez, son también maneras de cuidar al otro en las relaciones, subrayando que “querer bien nunca va a ser retener a alguien mientras decides qué haces con él”. Para el psicólogo, resulta clave elegir con compromiso o soltar con respeto. Insiste en que este tipo de vínculos, donde no sabe qué está ocurriendo ni qué lugar ocupa en la vida del otro, puede llegar a destruir emocionalmente “muchísimo más de lo que te imaginas”.
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Qué consecuencias emocionales tienen las relaciones ambiguas y cómo identificarlas
Ocupar un lugar incierto, especialmente cuando la otra persona oscila entre la aparente cercanía y la indiferencia, deja a quien lo sufre en “un estado constante de duda. La persona atrapada en ese vaivén llega a convencerse erróneamente de que está exigiendo demasiado por pedir claridad. Para ellos, el psicólogo deja un mensaje claro: “No estás pidiendo demasiado ni siendo muy intenso o intensa, porque llegados a un momento donde nada parece claro, quieras saber qué está pasando o qué estáis construyendo”.
Para Sánchez, mantener el vínculo en esta indefinición es dañino en sí mismo y puede convertir la convivencia en un espacio angustioso. “Nadie puede sentirse realmente en paz dentro de una relación construida desde la incertidumbre constante”, avisa. En este sentido, el psicólogo lanza una advertencia a quienes viven en estado de espera permanente sin saber hacia donde va una relación y, a pesar de que saben que algo no esta bien, siguen adelante: “Mantenerse en una relación donde no te sueltan, pero tampoco te eligen, puede destruirte”.