El deterioro de la competitividad europea frente a Estados Unidos y China continúa acelerándose mientras la Unión Europea apenas ha puesto en marcha una pequeña parte de las reformas consideradas clave para revertir la tendencia. Según un informe del Club de Exportadores e Inversores Españoles, Bruselas ha ejecutado alrededor del 15% de las recomendaciones recogidas en el Informe Draghi, una cifra considerada insuficiente ante la magnitud del desafío económico.
El informe, titulado “La competitividad europea en un contexto de transformaciones globales: diagnóstico estructural, estrategia industrial e implicaciones para España”, ha sido elaborado por la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid e investigadora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales, Isabel Álvarez. El documento advierte de que la brecha entre Europa y sus principales competidores no solo no se reduce, sino que se amplía.
Álvarez explica en su estudio que la diferencia de crecimiento económico entre Estados Unidos y la Unión Europea ha pasado del 15% a comienzos de siglo al 30% en la actualidad. Paralelamente, la productividad europea se sitúa en torno al 80% de la estadounidense, una distancia que refleja un problema estructural de largo recorrido.
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La pérdida de competitividad afecta al conjunto de la economía europea y también a España. Así, según el estudio, una parte importante del crecimiento económico europeo ha descansado históricamente en el sector exterior, por lo que la pérdida de competitividad amenaza con debilitar el papel de las exportaciones como motor económico.
El retraso tecnológico, una de las grandes debilidades
El informe identifica la debilidad tecnológica y digital como uno de los principales factores del estancamiento europeo. A diferencia de Estados Unidos, donde han surgido gigantes tecnológicos de escala global, Europa no ha logrado consolidar empresas capaces de competir en ese nivel.
En este sentido, el documento subraya un dato significativo: ninguna empresa tecnológica europea creada en los últimos 50 años supera los 100.000 millones de dólares de capitalización bursátil. En contraste, Estados Unidos cuenta con al menos seis compañías que superan el billón de dólares en valoración, lo que evidencia la brecha en innovación y escala empresarial.
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Un modelo europeo bajo presión estructural
Más allá del ámbito tecnológico, el estudio atribuye la pérdida de dinamismo competitivo europeo a una combinación de factores estructurales. Entre ellos destacan la fragmentación financiera entre países miembros, el envejecimiento demográfico, las dependencias estratégicas en sectores clave, la debilidad innovadora y la baja productividad generalizada.
Este conjunto de limitaciones, según el informe, está erosionando la capacidad de Europa para sostener su crecimiento económico a largo plazo y competir en igualdad de condiciones con otras potencias globales. La situación plantea, además, riesgos para el papel de las exportaciones como uno de los pilares tradicionales del crecimiento europeo.
El plan Draghi avanza con lentitud
El denominado Informe Draghi proponía una serie de medidas orientadas a reforzar la competitividad europea mediante la creación de un verdadero mercado único, la coordinación de políticas industriales y comerciales y una reducción significativa de la carga regulatoria a través de la simplificación administrativa.
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Sin embargo, según la catedrática Isabel Álvarez, la respuesta política ha sido muy limitada. “No ha habido un despliegue masivo de acciones por parte de la UE”. Incide en que un año después de su publicación, el denominado ‘Draghi tracker’ estimaba que solo se había ejecutado el 15% de las medidas propuestas.
España comparte los mismos retos estructurales
El informe también analiza la posición de España dentro del contexto europeo y concluye que el país comparte buena parte de las debilidades estructurales del conjunto de la Unión Europea. A pesar del buen comportamiento reciente de la economía española, el estudio advierte de que el crecimiento actual no está suficientemente apoyado en mejoras de productividad.
El Club de Exportadores señala que el desafío principal consiste en transformar el ciclo expansivo actual en un modelo de crecimiento sostenible basado en la innovación, la digitalización, la industria y la transición verde. Sin este cambio estructural, advierte, el crecimiento económico podría perder fuerza en el medio plazo.
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El informe pone el foco también en la estructura productiva española. Actualmente, la industria representa alrededor del 16% del valor añadido del país, una cifra inferior al 23% de Alemania y por debajo del objetivo europeo de alcanzar el 20% del PIB en 2030.
Además, la inversión en investigación y desarrollo continúa siendo insuficiente. España destina aproximadamente el 1,50% del PIB a I+D, frente a una media superior al 2,3% en la Unión Europea y más del 5% en países como Corea del Sur. A ello se suma que las empresas españolas ejecutan solo el 55,7% del gasto interno en I+D, lo que limita la capacidad de innovación del tejido productivo.
Un reto decisivo para el futuro económico europeo
El informe concluye que Europa se encuentra en un punto de inflexión. La combinación de baja productividad, retraso tecnológico y falta de implementación de reformas estructurales está ampliando la distancia con las principales potencias económicas mundiales.
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Sin una respuesta más rápida y ambiciosa, advierte el Club de Exportadores, el riesgo es que la Unión Europea consolide una posición de pérdida de liderazgo económico global, con implicaciones directas para su crecimiento, su industria y su capacidad de innovación en las próximas décadas.