Cinco ciudadanos chinos han sido detenidos en la región de la Toscana, en el centro de Italia, después de que las autoridades del país desmantelaran una red de falsificación de monedas que logró replicar piezas de dos euros con tan buena precisión que ni los sistemas de verificación del Banco Central Europeo han sido capaces de diferenciarlas de las auténticas. La operación, dirigida por la fiscalía de Prato, terminó con el registro de dos talleres clandestinos y la detención de los presuntos responsables, acusados de pertenecer a una asociación criminal.
Los investigadores incautaron más de 20.000 monedas durante los meses que duró la investigación, aunque, tal y como ha informado el medio italiano Il Fatto Quotidiano, los propios agentes consideran que esa cifra es tan solo una pequeña parte de la producción real de la red. Y a esto se sumó la incautación de un contenedor con una tonelada de materias primas —níquel y una aleación de níquel-latón— procedentes de China, destinadas a alimentar las dos casas de monedas ilegales localizadas en Prato y en el municipio italiano de Quarrata.
Lo que distingue este caso de otros de falsificación convencional es el nivel de exactitud técnica que alcanzaron los criminales. Las monedas fabricadas por la red replicaban con fidelidad el peso y las propiedades magnéticas de las piezas originales, dos de los parámetros que utilizan los sistemas automatizados de verificación —como los cajeros automáticos, las máquinas de cambio o los aparatos tragamonedas— para autentificar el dinero. El resultado era una pieza prácticamente imposible de detectar sin análisis de laboratorio especializado.
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Las monedas más difíciles de detectar
Sin embargo, la red no se limitaba a copiar los diseños más comunes, sino que los falsificadores reproducían emisiones de distintos países de la Unión Europea, entre ellas varias ediciones conmemorativas de tirada limitada —como la moneda acuñada en Italia para celebrar la fundación de la Aeronáutica Militar, la emitida en Francia con motivo de la Copa del Mundo de Rugby o la pieza alemana que conmemoró el trigésimo aniversario de la bandera de la Unión Europea—. La elección de estos diseños específicos fue porque, al tratarse de emisiones menos frecuentes en la circulación diaria, su falsificación era más difícil de detectar por el ciudadano de a pie.
Además, todos los detenidos —Zhu Yong, de 40 años; Ren Jihao, de 41; Chen Guiyi, de 36; Zhong Jinquian, de 47; y Huang Zhihong, de 51— son todos de nacionalidad china. Y los registros de los dos laboratorios se produjeron al amanecer del día de la operación: el primero estaba ubicado en la vía Paoli de Prato; el segundo, en una zona rural del término municipal de Quarrata. Ambos contaban con maquinaria para la fabricación de las piezas y con los insumos metálicos importados desde el país asiático.
Un topo dentro de las autoridades
La investigación comenzó en otoño del año pasado, y durante todo este tiempo han contado con la colaboración de las autoridades europeas y chinas. A lo largo de estos meses, los investigadores detectaron indicios que apuntan a que la banda pudo haber tenido acceso a información reservada sobre el avance de las pesquisas. La sospecha de que existía una filtración interna en las autoridades llevó a que algunos de los investigadores llegaran a planificar una posible fuga antes de que se ejecutaran las detenciones.
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