El mercado de la vivienda elige el voto: un estudio asegura que la subida del alquiler en Madrid benefició al PP y Vox entre 2015 y 2019 en los barrios con más propietarios

La investigación de la Universidad de Salamanca señala que la izquierda podría mejorar sus resultados en los barrios con más inquilinos si politizara con más intensidad la cuestión de la vivienda

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Imagen de Efe del barrio Salamanca de Madrid. (Montaje Infobae)

Un estudio de la Universidad de Salamanca publicado en la revista académica Electoral Studies revela que la subida del precio del alquiler en Madrid entre 2015 y 2019 tuvo efectos electorales opuestos según el perfil del barrio: benefició a Vox y al PP en las zonas con más propietarios, mientras que el PSOE y Unidas Podemos ganaron apoyos en los distritos con mayor proporción de inquilinos. La investigación, firmada por Álvaro Sánchez-García y Hugo Marcos-Marne, analiza datos de 2.290 secciones censales de la capital y ofrece una radiografía de cómo el mercado de la vivienda moldea el comportamiento electoral.

El alquiler medio por metro cuadrado en Madrid pasó de 10 a casi 12 euros entre 2015 y 2019, un incremento del 20%. Para un piso de tamaño medio en la capital —unos 72 metros cuadrados—, eso se tradujo en 144 euros más al mes, una carga que representó más del 10% de la renta neta per cápita de los madrileños. Prácticamente ningún barrio escapó a esa tendencia: solo cinco de las 2.480 secciones censales registraron una bajada del alquiler. El contexto no ha mejorado desde entonces. Según datos de Idealista, desde finales de 2020 los alquileres en España subieron un 40% y la oferta de vivienda en alquiler se contrajo un 61%, con Madrid como uno de los mercados más tensionados: los precios en la capital escalaron un 54% en ese mismo periodo.

Propietarios y rentistas: la lógica del voto económico

El estudio parte de una premisa que la literatura académica sobre vivienda y política ya había apuntado: la posición de cada ciudadano en el mercado inmobiliario —propietario o arrendatario— condiciona sus preferencias políticas. Cuando el alquiler sube, no todos lo viven igual. Para el inquilino, es una presión directa sobre su bolsillo. Para el propietario que arrienda, es un ingreso mayor. Y esa diferencia, según los autores, se traslada a las urnas.

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En los barrios con una tasa de propiedad alta —en torno al 90% de los hogares—, un aumento del alquiler se asoció con un mayor voto a PP y Vox. Los datos del modelo estadístico muestran que, en esas zonas, una subida alta del alquiler se asoció con un resultado estimado del 21,7% para el PP y del 12% para Vox, frente al 20,6% y el 11,1% respectivos cuando la subida era baja. La lógica que proponen los investigadores es la del “beneficio económico”: los propietarios perciben la subida del alquiler como una revalorización de su patrimonio y tienden a votar por partidos que defienden la no intervención del Estado en el mercado inmobiliario.

Un estudio revela que el aumento del alquiler en Madrid entre 2015 y 2019 generó efectos electorales opuestos, beneficiando a PP y Vox en zonas con propietarios y a PSOE y Unidas Podemos en distritos de inquilinos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vox, que en las elecciones generales de abril de 2019 obtuvo una media del 12,34% del voto en Madrid, defendía en su programa electoral la liberalización del suelo y el rechazo a cualquier regulación del mercado del alquiler. El PP, por su parte, apostaba por incentivar la oferta mediante subvenciones y desgravaciones fiscales para los propietarios. Ambos partidos comparten una posición contraria a los controles de precios, lo que los sitúa, según el estudio, como las opciones preferidas en los barrios donde los vecinos tienen más que ganar con la subida de los alquileres. El precio medio del alquiler en España alcanzó un máximo histórico de 13,5 euros por metro cuadrado en 2024, según datos de Global Property Guide.

El peso de la crisis en los barrios de inquilinos

El panorama se invierte en las zonas con menor tasa de propiedad. En los distritos donde aproximadamente el 60% de los hogares son propietarios —y el resto depende del mercado de alquiler—, las subidas del precio del arrendamiento se asociaron con un mayor apoyo a PSOE y, especialmente, a Unidas Podemos. El modelo predice que, en esas zonas, un alquiler al alza correlaciona con un voto estimado del 26,2% para el PSOE y del 16,6% para UP, frente al 25,9% y el 15% respectivos cuando la subida es baja.

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El salto es más pronunciado en el caso de UP, algo que los autores atribuyen a la combinación de su agenda redistributiva con un discurso populista, aunque reconocen que los datos no permiten determinar cuál de los dos factores pesa más. “Los discursos populistas enfatizan una distinción tajante entre un pueblo concebido de forma positiva y una élite malvada, y defienden que la política debe seguir la voluntad del pueblo. La relación entre el pueblo y la élite es, por tanto, vertical, y el pueblo se define a menudo como el ‘desvalido’ que soporta el comportamiento de los gobernantes económicos, políticos y/o culturales, quienes atienden a sus propios intereses particulares”, indican los autores.

El programa de Unidas Podemos para esas elecciones incluía la creación de un parque público de vivienda con 375.000 pisos, la limitación del gasto en alquiler al 30% de los ingresos del hogar y la recuperación de fondos bancarios del rescate de 2008 para destinarlos a vivienda social. En la ciudad de Madrid, las familias destinan ya un 39% de sus ingresos al alquiler, según datos de Idealista correspondientes al tercer trimestre de 2025.

Vox, un caso diferente al de la ultraderecha europea

Uno de los hallazgos que más se distancia de la investigación comparada es el que tiene que ver con Vox. Estudios previos sobre Alemania habían encontrado que la subida del alquiler beneficiaba al partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) principalmente en barrios con inquilinos de renta baja, como expresión de malestar económico y ansiedad ante la competencia con inmigrantes por la vivienda. En Madrid, el mecanismo es distinto: Vox crece donde hay más propietarios y donde el alquiler sube más, no donde hay más inquilinos presionados.

El economista Santiago Carbó analiza la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre "subidas significativas" en los precios de compra y explica cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas consumen los aumentos salariales de las familias.

Esa diferencia se explica, según los autores, por el perfil económico del partido español. A diferencia de la mayoría de partidos de ultraderecha europeos, que suelen adoptar posiciones ambiguas o directamente favorables al Estado de bienestar —aunque con un enfoque nativista—, Vox mantiene una línea abiertamente neoliberal en materia económica, más próxima al Partido Popular Suizo o al Foro por la Democracia neerlandés que al AfD o al Reagrupamiento Nacional francés. Esa postura lo convierte en una opción atractiva para los propietarios que esperan beneficiarse de un mercado sin regulación.

Una fractura que persiste y se agudiza

El estudio analiza datos de 2019, pero sus conclusiones adquieren mayor peso a la luz de la situación actual. La presión sobre el acceso a la vivienda tiene una dimensión generacional especialmente acusada: la edad media de emancipación en España se sitúa en los 30,4 años, una de las más altas de Europa, según el Informe Juventud en España 2024 del Consejo de la Juventud de España (CJE). La tasa de jóvenes emancipados cayó al 15,2% en el segundo semestre de 2024, el nivel más bajo desde que el CJE comenzó a recopilar estos datos.

Madrid cuenta con apenas 9.082 viviendas de alquiler social, según datos de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS), frente a las más de 271.000 unidades de vivienda social de París, según el Atelier Parisien d’Urbanisme (APUR). La investigación de Sánchez-García y Marcos-Marne señala que la izquierda podría mejorar sus resultados en los barrios con más inquilinos si politizara con más intensidad la cuestión de la vivienda.