El robot albañil, una máquina capaz de construir una vivienda de 200 metros cuadrados en menos de un día, que en España todavía no se ha asentado

Solo el 4,5% de las constructoras españolas usa inteligencia artificial, pese a que el país registra uno de los mayores déficits de mano de obra del sector en Europa

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Varios albañiles trabajan en la construcción de un bloque de viviendas en Madrid. Jesús Hellín / Europa Press

Una araña mecánica de seis patas que levanta una casa de 200 metros cuadrados en menos de 24 horas, robots que colocan mil ladrillos en una jornada e impresoras 3D que reducen en una quinta parte la necesidad de mano de obra. Así es la tecnología para transformar la construcción, pero el sector, especialmente en España, apenas la usa.

El arquitecto Juan Goñi lo resume así en uno de sus últimos vídeos de TikTok (@juangoniarquitecto), con una paradoja que define el momento que atraviesa la industria: “Estamos en un momento en el que, paradójicamente, tendría mucho sentido aplicar todos los avances que se pudieran por la falta de mano de obra y, sin embargo, no se está haciendo”.

Robots albañiles, impresoras 3D de hormigón y exoesqueletos

El ejemplo más reciente de esta revolución tecnológica se llama Charlotte. Desarrollado por dos startups (Earthbuilt Technology y Crest Robotics), este robot de estructura similar a una araña es capaz de construir de manera autónoma una vivienda completa de 200 metros cuadrados en menos de un día, mediante impresión sin cemento. Sus creadores lo comparan con el trabajo de 100 albañiles.

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Además, es capaz de analizar el terreno, se desplaza por todo el perímetro de obra, corrige desviaciones y construye sin intervención humana directa. Su diseño de seis patas le permite moverse sin necesidad de raíles ni estructuras auxiliares, lo que elimina una de las principales limitaciones de los sistemas de construcción automatizada anteriores.

El robot Charlotte revoluciona la construcción al fabricar casas de 200 m² en solo 24 horas mediante impresión 3D sin cemento. (Crest Robotics)

Pero es una de las tantas tecnologías que forman parte de un ecosistema tecnológico más amplio que lleva años madurando y que Goñi expone desde sus redes sociales: “¿Sabes que existen robots albañiles que pueden colocar hasta mil ladrillos al día en una obra? No solo eso, existen impresoras 3D de hormigón que te pueden imprimir la casa, disminuyendo en cinco veces la necesidad de mano de obra”.

A esta herramienta se suman los exoesqueletos, dispositivos que amplían la capacidad de carga de los operarios, y los drones capaces de realizar el replanteo y la medición automática de obra. “Hay mucha tecnología aplicada al sector AECO —arquitectura, ingeniería, construcción y operaciones— y, sin embargo, la construcción es uno de los sectores más artesanales y menos industrializados, menos tecnológicos de todos los sectores de la industria”, señala el arquitecto.

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España, a la cola de la adopción tecnológica en construcción

El problema no es la tecnología, sino su adopción. Y en ese terreno, España presenta uno de los peores registros de Europa. Según datos del informe European Contractor Monitor H2-2025, elaborado por USP Research, el 30% de los contratistas españoles identifica la escasez de mano de obra como la tendencia que más transformará el sector en la próxima década, por encima de la media europea del 24%. Más revelador aún: España registra un balance negativo del 90% entre empresas que no sufren escasez y las que sí la padecen, el peor de todo el continente.

Comprar una vivienda se ‘come’ el salario íntegro de hasta 19 años tras la subida de precios y del coste de construcción.

A pesar de esta presión, la respuesta tecnológica es escasa. Solo el 4,5% de las empresas constructoras españolas usa inteligencia artificial, frente a más del 12% en otros sectores de la economía nacional. Y aunque el 62% de los contratistas españoles que sí prevén usar robótica la orientan hacia la colocación de ladrillos y mampostería —el porcentaje más alto de Europa—, la adopción real sigue siendo marginal. “En España aún menos”, sentencia Goñi al comparar el nivel de industrialización del sector con el resto de países.