Gabriel Rufián habla en ‘Cara al Show’ sobre la nueva comunicación política y la hostilidad en la calle: “Me han agredido tres veces, me han calentado bien”

El diputado de Esquerra Republicana detalla cómo la polarización política y el auge de las redes sociales han transformado la relación entre políticos y jóvenes

Google icon
Rufián abordó polémicas y compartió anécdotas personales en el programa de laSexta (Cara al Show)

La aparición de Gabriel Rufián en el programa Cara al Show de La Sexta ha generado un intenso debate mediático a raíz de sus valoraciones sobre la comunicación política entre los jóvenes y la controvertida comparación entre el impacto de las redes sociales y el papel tradicional de las bibliotecas.

El diputado y portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya ha utilizado este espacio para defender su enfoque comunicativo y para profundizar en las experiencias personales que han condicionado tanto sus ideas como su exposición pública. La repercusión de sus afirmaciones, así como su capacidad para conectar con las generaciones entre 15 y 20 años, han dominado el foco del diálogo con Marc Giró.

Entre los aspectos más destacados de las intervenciones, Rufián ha subrayado que gran parte de los adolescentes y jóvenes adultos —en concreto, muchos comprendidos entre los 15 y 20 años— desconocen quiénes son los actores políticos tradicionales, pero reconocen a figuras que difunden “mensajes nefastos” a través de las redes sociales.

PUBLICIDAD

La batalla política se traslada a TikTok

A juicio del político, el poder digital ha desplazado a los cauces de divulgación convencionales, situando a plataformas como TikTok en el centro de la batalla ideológica. La defensa de esta estrategia le llevó a matizar unas declaraciones previas —“prefiero llenar TikToks que bibliotecas”— que el propio Rufián ha considerado “manipuladas”. Sostiene que lo esencial es adaptar el mensaje a las herramientas de consumo informativo de las nuevas generaciones, un cambio que, asegura, no cuestiona sus valores ni su ideología de izquierdas.

Rufián ha relatado a Marc Giró que no es ajeno a la crispación que rodea el debate público, ni a la hostilidad que a veces percibe en la calle. Según sus palabras, me han agredido tres veces, me han calentado bien”, con una de las agresiones acontecida durante el aniversario de un medio de comunicación y otras dos en plena vía pública, llegando a producirse una de ellas ante la presencia de la Policía. El político catalán ha considerado que estos episodios son reflejo de la división social y la tensión política creciente en ciudades como Madrid.

El político cuestionó el papel tradicional de las bibliotecas en la era digital (Cara al Show)

Esta vivencia personal, expuesta durante su primer paso por el programa, ha servido como introducción a su diagnóstico sobre la necesidad de recomponer un frente común de la izquierda: Me niego a que ganen los fachas. Son matemáticas. El programa para mí es vivienda, vivienda, y vivienda. Creo que la estafa de la vivienda es el principal problema de este país y luego ir provincia por provincia”, ha aseverado Rufián.

PUBLICIDAD

La presión por afrontar la difusión masiva de narrativas extremistas o negacionistas ha situado la comunicación digital, a juicio de Rufián, en un lugar prioritario para quienes pretenden influir en la sociedad: “Mucha gente de entre 15 y 20 años no sabe quiénes somos, Marc. Pero sí saben quién es según quien con mensajes nefastos en el móvil”, ha sentenciado en relación a sus pasadas declaraciones.

Rufián compartió detalles de un sueño en el que Giró aparecía con un jersey de dibujos (Cara al Show)

Esta perspectiva ha sido ratificada en la conversación con Marc Giró en la que el propio presentador reconocía que, de entre los políticos de izquierdas, Rufián ha logrado una conexión singular con los adolescentes de su entorno, quienes se ven “constantemente expuestos a contenidos de ultraderecha, basados en el negacionismo y teorías de la conspiración”.

Rufián, por su parte, ha recalcado que su tarea principal reside en hacerse entender por la ciudadanía, sin establecer barreras de idioma, procedencia o ideología: Mi curro es que la gente me entienda, ya está, y me da igual quien sea. Y casi me da igual lo que piense, el idioma que hable, la bandera que tenga, a quién vote, el barrio en el que… me da igual”.

Realismo político y confesiones personales

La polémica en torno a las bibliotecas ha llevado a Rufián a insistir en el necesario realismo del activismo político contemporáneo: La ideología ya no importa. No lo digo con alegría, me gustaría que fuera diferente. Si quiero modificar la realidad, creo que debo ser consciente de la realidad. No me hace menos de izquierdas saber esto”.

El formato televisivo ha permitido abordar facetas personales de Gabriel Rufián poco habituales en los espacios políticos habituales. Entre los momentos más comentados, el diputado ha relatado a Marc Giró un sueño de carácter erótico en el que el propio presentador aparecía como protagonista.

Rufián ha narrado que en el sueño Giró se acercaba vistiendo un jersey con dibujos para, acto seguido, entablar una conversación sugestiva: “Tú y yo nos conocimos, que tú viniste a una movida mía y tal, y viniste con un jersey como de dibujos porque hacía mucho frío. Yo he soñado contigo, que venías hacia mí con ese jersey y nada más. Entonces, me vas contando películas… y me vas seduciendo. También te digo que te dura poco”.

El portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, critica a quienes "venden pureza" en España, recordando que el país es "cuna de mucha mezcla".

A pesar de la carga humorística del momento, el político ha dejado claro que nunca ha tenido relaciones sexuales con un hombre, pero que en el sueño sí que nos sobamos mogollón. Pero mucho”. En otro segmento del programa, Giró ha sometido a Rufián a un juego consistente en adscribir salidas profesionales a diversos políticos tras su etapa parlamentaria.

Preguntado por compañeros como Cayetana Álvarez de Toledo, Pedro Sánchez o Isabel Díaz Ayuso, Rufián ha respondido con ironía: a la presidenta madrileña la situaba sirviendo cañas durante doce horas en la Plaza Mayor de Madrid, mientras que para Carlos Mazón un puesto como “bibliotecario de la cárcel, del módulo 4”.