El caso de las mellizas que tienen distinto padre: un fenómeno “súper raro, súper extraño, muy poco común”

Las dos mujeres, nacidas en 1976 en Nottingham, se enteraron de la verdad cuatro décadas después, cuando una de ellas decidió hacerse una prueba de ADN, según cuenta el diario ‘The Guardian’

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Las británicas Lavinia y Michelle Osbourne descubrieron, tras someterse a pruebas de ADN, que son mellizas nacidas de la misma madre pero con padres diferentes, un caso de superfecundación heteropaternal nunca antes documentado en el Reino Unido. El caso lo ha revelado ahora el diario británico The Guardian, que ha entrevistado a las mellizas, que describen su descubrimiento como “súper raro, síper extraño, muy poco común”.

Las dos mellizas, nacidas en 1976 en Nottingham, se enteraron de la verdad cuatro décadas después, cuando Michelle decidió hacerse una prueba de ADN para resolver sus dudas sobre la paternidad. “No estaba pensando en nadie más. Solo quería deshacerme de la idea de que este hombre fuera mi padre porque, en el fondo, no lo creía”, recuerda. “Solo unas horas después de la muerte de mi madre, llegaron los resultados de mi prueba de ADN”, añade. El informe genético no solo descartó a su supuesto padre, sino que reveló la existencia de parientes paternos desconocidos. Michelle pudo identificar a su padre biológico, Alex, tras contactar a familiares lejanos a través de una plataforma de genealogía. Y el verdadero padre de su hermana tampoco era quien ella creía.

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Esta revelación inesperada responde a la pregunta sobre cómo dos mellizas pueden tener padres distintos: se trata de una coincidencia biológica extraordinaria, posible solo cuando una mujer ovula dos veces y mantiene relaciones con más de un hombre en el periodo fértil. Y si esta situación ya es complicada, aún más lo es el tener un caso confirmado: esto solo llega, como en su caso, cuando ambos mellizos se someten a pruebas genéticas. “Somos milagros. Somos especiales”, concluye Lavinia.

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Las dos mujeres protagonistas de este ‘milagro’ han sido siempre un apoyo para la otra, en una vida marcada por la precariedad y una infancia difícil. “Hoy, mi madre sería considerada una joven adulta vulnerable”, sostiene Michelle, quien recuerda los constantes traslados entre casas de acogida y la presencia intermitente de su madre. “Sabía que poner agua en los cereales no era normal”, agrega Lavinia. La figura del presunto padre de ambas aparecía y desaparecía, sin llegar nunca a consolidarse como alguien presente. “Siempre tenía un pie fuera de la puerta”, describe Michelle.

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El encuentro con los nuevos padres

El resultado de las pruebas llevó a Michelle a buscar a su padre biológico. El reencuentro fue agridulce: “Me dijeron que no estaba bien, que debía prepararme. Cuando lo vi, era un hombre roto”, confiesa. Michelle mantiene contacto con él, pero reconoce: “No hay relación posible. No era algo que pudiera continuar”.

Por su parte, Lavinia tardó en aceptar la búsqueda de su propio padre. Fue su hermana quien, tras cruzar datos y nombres, lo identificó. “Vi a mi media hermana y me reconocí en ella. Luego vi a mi padre, y supe que no podía verme: es ciego por glaucoma. Fue surrealista”, relata Lavinia. El vínculo, sin embargo, se ha fortalecido con el tiempo. “Mi padre me ha abrazado por completo. Soy la hija de mi padre. Es exuberante, emprendedor, un luchador”, afirma con orgullo.

Aunque el hallazgo reforzó el vínculo entre las hermanas, también generó tensiones. “A veces solo quiero estar con mi hermana, pero siento que para ella no es tan importante como para mí. Eso ha causado fricción”, reconoce Lavinia. Michelle lo lamenta: “Ha creado una división y lo siento mucho. Pero amo a mi gemela, la amo como la he amado desde el minuto en que supe que existía. Es mi hermana, y nada puede cambiar eso”.

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