Una vacuna para koalas podría transformar el tratamiento actual para la clamidia, una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes en todo el mundo. Un equipo de investigadores de la University of the Sunshine Coast de Australia ha revelado que estos mamíferos son la primera especie salvaje en lograr una autorización para recibir una vacuna contra la clamidia.
Estos marsupiales endémicos de Australia, cuando se contagian de la bacteria, sufren de ceguera, infertilidad y mortalidad temprana. Esto les diferencia de los humanos, en quienes la infección suele desarrollarse de manera asintomática. El estudio, que ya ha sido publicado en la revista Trends in Microbiology, revela que los ensayos realizados con animales vacunados mostraban tasas más bajas de contagio y mortalidad por clamidia.
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En los últimos años, la tendencia de ITS se ha visto acrecentada en España. En 2023, último año del que se tienen datos, más de 80.000 personas se infectaron de sífilis, gonorrea o clamidia, según datos del Ministerio de Sanidad. La población más afectada se sitúa entre los 20 y los 34 años.
La posibilidad de observar el impacto del programa de vacunación directamente en la especie hospedadora ha equipado a los investigadores con datos que serían prácticamente imposibles de obtener en humanos bajo las condiciones de un ensayo convencional. La doctora Nina Pollak, autora principal y miembro del Center for Bioinnovation de la mencionada universidad, ha recalcado que, a diferencia de los modelos de laboratorio o los ensayos clínicos breves, los koalas están expuestos de forma continua a la infección en su hábitat, haciendo posible el seguimiento de la seguridad, la respuesta inmune y las consecuencias clínicas de la vacuna en condiciones naturales.
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Estudiar la fauna animal para entender el cuerpo humano
El equipo señala que la vacuna administra una única dosis orientada a las cepas de clamidia más comunes que afectan a los koalas australianos, combinada con tres adyuvantes inmunológicos que entrenan el sistema de defensa para reconocer y neutralizar la infección, un esquema que ya se explora para la vacunación humana. La evidencia ha ayudado a redefinir los procesos habituales para validar vacunas, especialmente cuando los ensayos controlados tradicionales resultan inviables, como ocurre en especies protegidas o con ciertas patologías complejas.
Este enfoque ha cuestionado la idea de que el desarrollo vacunal deba seguir siempre un itinerario estrictamente humano. Según la doctora Pollak en declaraciones recogidas por Medical Xpress, el trabajo “demuestra que los programas de vacunación en fauna, debidamente diseñados, pueden aportar información de calidad equivalente –o incluso superior– a la de los ensayos humanos, sobre todo ante patógenos difíciles y donde los métodos tradicionales son lentos o están limitados”.
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La vacuna para koalas cuenta con autorización para su uso supervisado en Australia dentro de la vía veterinaria para usos menores, una medida adaptada a los desafíos éticos y prácticos de llevar a cabo ensayos clínicos tradicionales en una especie amenazada.
Aunque el producto no se encuentra disponible comercialmente, los responsables del proyecto insisten en que ya está contribuyendo a la conservación y a una evaluación más realista de cómo pueden validarse nuevas estrategias vacunales en la práctica real. “Los koalas nos están ayudando a replantear la forma en la que recopilamos pruebas, evaluamos el éxito y avanzamos vacunas prometedoras incluso cuando el procedimiento estándar no es aplicable”, concluye la doctora Pollak.
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