El decreto de alquileres vive el día de la marmota y los socios de Sánchez piden pasar al plan B: “La urgencia no ha desaparecido”

Las opciones que se abren para el Gobierno ahora son dos: aprobar el mismo decreto una y otra vez o ceder de nuevo ante los de Puigdemont

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. (Eduardo Parra/ Europa Press)

“Todavía quedan unas horas para enviar el burofax”. Frente a una votación que se preveía fracasada y acabó siéndolo, el portavoz de Compromís, Alberto Ibáñez, instó a los inquilinos a aprovechar las últimas horas de vida del decreto de alquileres para solicitar la prórroga de sus contratos por dos años. Mientras la ley continuase en vigor, aseguró, quedan amparados “pase lo que pase”.

“Me parece increíble que alguien tenga la cara de votar en contra de 3 millones de personas. Yo no podría”, declaró la portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Barbero. Y lo cierto es que pudieron. En el Pleno de la Cámara Baja, la votación transcurrió sin sorpresas: la mayoría de los partidos de derecha tumbaron por tercera vez la prórroga de los alquileres, con la abstención esta vez del PNV, lo que provocará que la medida quede sin efecto a partir de este miércoles.

PUBLICIDAD

Fuera del suspense de las crónicas parlamentarias, en realidad se trataba de una muerte anunciada desde que se aprobó la medida en el Consejo de Ministros porque nunca hubo agua en esa piscina. Porque ni Junts, ni PP ni Vox estuvieron dispuestos siquiera a sentarse a negociar. “La medida es diametralmente opuesta a la solución que planteamos”, aseveraba la portavoz popular, Ester Muñoz, quien recordó que su plan de vivienda se encuentra secuestrado por la Mesa del Congreso.

Read more!

El ala socialista del Gobierno era consciente de esta situación y por eso pedía tiempo a su socio minoritario para aprobarlo en el Consejo de Ministros, momento en el que empezaría a correr el reloj para convalidarlo. Sin embargo, el plante de Sumar, que presionó porque confiaba en su capacidad negociadora para reconducir a los de Carles Puigdemont, acabó haciéndoles ceder. “Sé que la capacidad del espacio para conseguir negociaciones es altísima y esta es una vez más la oportunidad de demostrarlo [...] Confío muchísimo en las personas de mi espacio”, señalaron desde Sumar horas antes de la votación.

PUBLICIDAD

“Mes a mes” o uno nuevo con las demandas de Junts

¿Y llegados a esta situación, qué cartas le queda al Ejecutivo? El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, insistió en que su partido y el Gobierno “seguirían trabajando hasta el último minuto” para sacarlo adelante. Pero la realidad es que, mientras Junts continuase instalado en la oposición, el Gobierno es incapaz de legislar en materia de vivienda.

Es por eso que formaciones como Podemos reclamaron al Ejecutivo un plan B “para los inquilinos que se verán expuestos a subidas descontroladas” a partir de este miércoles. Su fórmula: aprobarlo de nuevo esta semana en un Consejo de Ministros extraordinario y repetir esta ecuación “mes a mes”.

“La situación de la vivienda sigue siendo insostenible y el PSOE no puede conformarse con aquello de retratar a la derecha. Hay quienes dicen que los números son complicados, pero cuando al gobierno le interesa, insiste y lo trae una y otra vez hasta aprobarlo. La pregunta es si va a volver a traer esta medida”, afirmó el diputado morado, Javier Sánchez Serna. Desde el PSOE no han querido aclarar cual es su plan B. “Paso a paso”, se limitó a decir el portavoz socialista, Patxi López.

Otra fórmula para salvar el decreto de vivienda no sería otra que acabar cediendo ante las demandas de Junts per Catalunya, que deslizó que negociaría el decreto si se aprueba uno nuevo que incorporase el IVA franquiciado y bonificaciones fiscales a caseros.

Sobre la primera exigencia, el Gobierno ya trabaja en ello porque, en realidad, es una trasposición de una directiva europea que es de obligado cumplimiento y, de no hacerlo, España se expondría a multas de Bruselas. Sobre el segundo, el ala socialista del Gobierno recordó que es una medida que ya aplicó en el decreto de la guerra y con la que sus socios minoritarios pusieron el grito en el cielo.

Sumar ha reconocido ahora que estaría dispuesto a ceder con las ayudas a los pequeños propietarios porque es una pequeña parte del pastel, y que, en el contexto de los inquilinos que dependen de grandes tenedores, podría justificar su apoyo. En todo caso, reconocen desde los partidos del Gobierno, eso ni siquiera te aseguraría el voto de los independentistas.

Read more!