La infanta Sofía cumple este miércoles 29 de abril 19 años en un momento decisivo de su vida, centrada en su formación universitaria y en la construcción progresiva de su propia identidad. Actualmente estudia Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el Forward College de Lisboa, un centro privado e internacional adscrito a la Universidad de Londres que le permitirá completar su formación en París y Berlín en los próximos años.
Mientras la princesa de Asturias, Leonor, asume cada vez más responsabilidades institucionales a la vez que sigue centrada en su formación, Sofía ha crecido en un segundo plano más discreto dentro de la Familia Real. Una diferencia de roles que, con el tiempo, también se ha reflejado en la forma en la que ambas hermanas han ido construyendo su imagen pública y su estilo.
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En la infancia, sus looks estaban muy coordinados bajo la supervisión de la reina Letizia, pero con el paso de los años ambas han ido ganando autonomía estética. En el caso de Sofía, esa evolución ha sido especialmente visible en su adolescencia y primeros años de juventud, donde ha comenzado a definir una imagen más relajada, personal y acorde a su edad.
Para analizar este cambio, el periodista especializado en moda y Casa Real Jesús Reyes, autor de los libros Alter Ego y Leonor. Estilo de una Borbón y Ortiz, explica que la evolución de la infanta responde a una lectura muy clara dentro del marco institucional. En palabras del experto, “su estilo es natural y coherente”.
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Reyes señala que la evolución de Sofía ha sido progresiva desde una estética infantil muy marcada por su entorno familiar hacia una imagen más propia. “Ha evolucionado de una estética infantil muy coordinada y marcada por la reina Letizia hacia un estilo más relajado, juvenil y propio”, explica. En ese sentido, añade que actualmente la infanta apuesta por prendas cómodas y acordes a su edad, sin romper en ningún momento con el contexto institucional en el que se mueve. Y añade: “No se aleja de su rango, pero sí lo actualiza. Introduce pequeños matices que suavizan el protocolo y lo hacen más cercano, sin romper con lo que se espera institucionalmente.
El cambio empieza a ser evidente durante la adolescencia, cuando introduce piezas más informales y menos estructuradas en determinados actos. “Se empieza a notar en la adolescencia, cuando introduce piezas más informales y menos estructuradas. Aunque la base estética sigue siendo la misma, ya hay decisiones más personales, sobre todo en contextos no oficiales”, apunta Reyes.
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A pesar de esa evolución, el experto insiste en que no existe ruptura, sino continuidad. “Sí, mantiene la esencia: sobriedad, líneas limpias y ausencia de excesos. Hay una continuidad clara en la educación estética recibida, aunque adaptada a su momento vital”, explica.
En este punto, el papel institucional también influye directamente en su imagen. Su posición como segunda en la línea de sucesión ha permitido que su presencia pública sea más discreta, algo que también se refleja en su estilo. “Hay una estrategia clara. La princesa Leonor es la heredera y Sofía adopta un rol más discreto, lo que además refuerza una imagen elegante y bien entendida dentro de la institución”, señala el experto.
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La moda, recuerda Jesús Reyes, es también una herramienta de comunicación. En el caso de la infanta Sofía, ese lenguaje visual se basa en la cercanía y la naturalidad. “Quiere transmitir cercanía, naturalidad y una imagen generacional. Es una comunicación muy medida, pensada para conectar sin perder el marco institucional”, afirma.
De cara al futuro, el experto considera que la infanta aún tiene recorrido para consolidar una identidad estilística más definida, siempre dentro de los márgenes de su papel institucional. “Probablemente cuenta con asesoramiento en actos oficiales. Para potenciar su imagen, podría introducir más personalidad en detalles concretos, color, texturas o cortes, y empezar a construir un sello propio más reconocible sin perder coherencia”, concluye.
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