La población de macacos de Gibraltar (Macaca sylvanus), la única de primates no humanos en libertad en Europa, ha desarrollado una conducta singular: la geofagia, o ingestión deliberada de tierra, como respuesta al consumo de comida ultraprocesada proporcionada por los turistas. Un estudio dirigido por Sylvain Lemoine en la Universidad de Cambridge y publicado esta semana en Scientific Reports documenta por primera vez de forma estructurada este comportamiento, vinculado al creciente contacto humano en el Peñón.
La investigación se ha centrado en cómo la exposición intensiva a alimentos como dulces, helados y patatas fritas afecta la dieta y la salud digestiva de estos primates. Los datos recogidos entre agosto de 2022 y abril de 2024 muestran que el consumo de tierra aumenta en las zonas y periodos de mayor afluencia turística, sobre todo en verano. El estudio estima una frecuencia media superior a 12 eventos de geofagia por semana en la población de 230 individuos, preferentemente con “terra rossa” en el 83% de los casos, y con mayor incidencia en espacios de alto contacto humano.
El chocolate, los helados y las patatas fritas están alterando la composición del microbioma intestinal de los macacos, lo que les provoca malestar gastrointestinal. El equipo de Lemoine en Scientific Reports sostiene que la ingestión de tierra actúa como barrera protectora frente a toxinas y ayuda a mitigar síntomas como diarrea y náuseas, especialmente después de ingerir productos ricos en azúcar, sal y lácteos, poco habituales en la dieta natural de la especie.
El análisis también revela variaciones por sexo y edad. Aunque existe una ligera preferencia en hembras, acorde con lo descrito en otros primates, la geofagia se observa en todos los sexos y clases de edad. En términos temporales, los picos de eventos coinciden con el verano, el periodo de máxima presión turística, mientras que el comportamiento no está ligado a la reproducción. El aprendizaje social explica la extensión de la práctica, que trasciende estados reproductivos o grupos concretos.
La culpa es de la presión humana
Aunque existen registros de geofagia en otras poblaciones de macacos de África del Norte y en parques europeos en semilibertad, nunca se había documentado en ningún lugar una frecuencia tan alta ni una integración comparable en el comportamiento social. Tal y como recoge el artículo académico, la tradición cultural, la disponibilidad ecológica de suelos y la presión humana confluyen aquí para dar lugar a una conducta colectiva con transmisión social.
El cambio de dieta asociado a la interacción con los turistas implica riesgos claros para la salud de los macacos. Expertos consultados por Science Media Center España advierten sobre los peligros de nutrir a la fauna salvaje con productos ultraprocesados. Andreu Sánchez Megías, de la Universidad de Barcelona, subraya que “estos alimentos se sirven de nuestros mecanismos evolutivos para producir satisfacción, pero no van acompañados de una nutrición real”. El investigador, además, destaca la importancia de realizar campañas de sensibilización para disuadir a los turistas de alimentar a los animales.
El estudio de Scientific Reports concluye que serán necesarios nuevos análisis químicos y mineralógicos de los suelos para determinar si la ingestión de tierra ayuda de manera significativa a recuperar el microbioma o a suplementar minerales esenciales, más allá del simple alivio de los síntomas.