Este viernes, una noticia volvía a sembrar la duda de la continuidad de España en la OTAN: una información de Reuters señaló que un mensaje interno del Pentágono hablaba de suspender a España de la OTAN por lo que desde Estados Unidos consideran como una falta de colaboración en la guerra en Oriente Medio.
Sin embargo, nadie puede echar a un miembro de la Alianza, pues el Tratado del Atlántico Norte no lo contempla. Una modificación del Tratado Atlántico para introducir la expulsión exigiría unanimidad de todos los países miembros, algo improbable por sus implicaciones para la autonomía europea. España, por tanto, no puede ser expulsada, pero sí puede ver disminuido su papel. Alfredo Rodríguez, coronel en la reserva con experiencia en la OTAN, explica a Infobae cómo podría Estados Unidos presionar desde dentro. “¿Quién manda en la OTAN? Realmente, Estados Unidos. Mark Rutte ejecuta las directrices políticas, pero vienen del gran país que alimenta la OTAN", apunta el coronel.
Los desencuentros por el gasto en Defensa, iniciados porque Donald Trump consideraba insuficiente el porcentaje del PIB que España dedica a este rubro, han crecido de forma exponencial en las últimas semanas a raíz de la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a que se empleen las bases de Rota y Morón en sus ataques en Irán. Lo que Estados Unidos considera una falta de lealtad quiere cristalizarlo en una salida de España del organismo, o por lo menos, de los órganos de decisión de la Alianza.
Presión de EEUU a España en la OTAN
La reciente filtración de un mensaje interno del Pentágono ha reavivado el debate sobre la posibilidad de que España sea “marginada” dentro de los mecanismos de decisión de la OTAN. El coronel Alfredo Rodríguez destaca que existen fórmulas de presión efectivas dentro de la Alianza. “Equivaldría a una especie de sanción política o a apartar a España de los mecanismos de decisión”, explica. Estas medidas pueden materializarse en la pérdida de influencia en los órganos de decisión, exclusión en reuniones previas a las cumbres o la reducción del peso en comités estratégicos.
“España podría relegarse a un segundo plano”, apunta el experto. Y añade que también pueden limitarse los cargos militares y civiles españoles en la estructura de la OTAN, así como la capacidad de liderazgo en operaciones internacionales. Rodríguez afirma que la marginación progresiva afectaría a la reputación y la capacidad de influencia española. “Dentro de la OTAN, el compromiso político y militar en gasto de Defensa o en contribución a operaciones es moneda de cambio. Si España se ve como un socio poco comprometido, pierde prestigio dentro de la alianza”, explica el militar.
Al preguntarle sobre en manos de quién están estas decisiones que pueden perjudicar a España, Alfredo Rodríguez diferencia entre la teoría y la práctica. La Secretaría General, encarnada en la actualidad por Mark Rutte, dirige discusiones de alto nivel, media entre aliados y gestiona la estructura internacional de la organización. Sin embargo, la cercanía entre él y Donald Trump es palpable en cada encuentro o declaración que realizan. Además, el dominio militar y económico de EEUU es tan elevado que su voz siempre ha sido la que más se ha atendido en la Alianza. Por ello, si Estados Unidos se lo propone, una represalia contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez para marginar a España en la OTAN es perfectamente viable.