Tras casi 15 jornadas y con todavía más de un mes pendiente, el juicio al ‘caso Kitchen’ ha finalizado su semana clave, en la que han pasado por la Audiencia Nacional tres de los testigos más importantes: el extesorero del PP, Luis Bárcenas, el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la que fue secretaria del mismo partido, María Dolores de Cospedal.
Aunque el caso está enjuiciando el presunto espionaje por parte del Ministerio del Interior al extesorero popular, en estas jornadas el foco ha estado puesto en la lucha abierta entre el PP y Bárcenas alrededor de la ‘trama Gürtel’.
La semana comenzó con Bárcenas el mismo lunes, con ataques directos a su antiguo partido. El extesorero relató que, estando en prisión, llegó a ordenar a otro interno la destrucción de material sensible que había almacenado previamente en la nube y que, según su versión, podía afectar a antiguos dirigentes del partido. Las instrucciones se las dio en un papel, en el que indicaba que debía “destruir los audios de MR, es decir, Mariano Rajoy”. “No debe quedar nada, es mi compromiso”, declaró.
Esta grabación en concreto se trataría de una conversación que mantuvo con el expresidente en su despacho, donde le entregó en un sobre la “última hoja” de los movimientos de la cantidad extracontable que llevaban. Rajoy “se extrañó mucho: ‘¿Cómo puede ser que llevéis estos papeles?’“. Entonces lo destruyó en una trituradora.
“Yo me llamo Mariano Rajoy”
Como si de una respuesta directa se tratara, la declaración de este jueves de Rajoy ha comenzado con la pregunta de si tenía algún conocimiento de que se le apodara ‘El Barbas’, ‘El Asturiano’ o ‘M. Rajoy’, a lo que contestó: “Yo me llamo Mariano Rajoy y cada uno me llama como quiere, así que pregúnteles a ellos”.
También aprovechó la ocasión para negar de forma tajante el episodio que describió el extesorero. “Absolutamente falso”, respondió tras ser preguntado por este tema, negando también que existiera cualquier tipo de contabilidad B dentro de su partido.
Sobre la relación con Bárcenas, aseguró que “no era de confianza”, solo profesional. “Él fue por muchos años gerente del partido, yo no trataba temas económicos”, ha defendido. Preguntado sobre cuándo se transformó su relación con Bárcenas, cambió, por lo menos por su parte, cuando tuvo la “seguridad de que tenía 48 millones de euros en Suiza. Antes había algún tipo de presunción y ese día cambió”, indicando que fue alrededor de 2013.
“No me consta”
Fuera de esta pelea entre los dos testigos, la otra declaración que ha marcado la agenda de esta semana es la de Cospedal. Afirmó que ella no tuvo ningún tipo de participación en el espionaje a Bárcenas dentro del denominado ‘caso Kitchen’. “No me consta, ni era lo normal que me constara porque no tenía nada que ver”, defendió.
Sin embargo, el plato fuerte de su testimonio ha sido la relación que tiene con el excomisario José Manuel Villarejo. Defendió que en ningún momento hablaron sobre la trama Gürtel. “No me informaba porque no tenía que informarme”, indicó.
En las ocho o nueve reuniones que mantuvieron, según su versión, solo hablaron del interés que tenía ella en unas filtraciones que se estaban llevando a cabo sobre Rita Barberá, a la que ha descrito como “una señora y muy amiga mía”. “Tenía posibilidad de ayudarme con la prensa sobre unas filtraciones de un sumario de Rita Barberá”, declaró, agregando que no le hizo ningún encargo, “solo preguntas”. Así, dejando más preguntas que respuestas, terminó esta semana de declaraciones clave que, sin embargo, han dejado lo que se esperaba: mucha negativa y ninguna revelación.