Salir del supermercado y colocar las bolsas en el asiento trasero es algo que se hace un poco por inercia. La rapidez y la comodidad suelen imponerse, sobre todo cuando el maletero va ocupado o simplemente por no tener que llegar hasta allí. Aunque sean solo tres o cuatro pasos más.
Esta práctica, aunque parezca inofensiva, puede acabar en una multa considerable. En el mejor de los casos: aunque no sea frecuente, el contenido de esas bolsas puede acabar provocando un accidente. La Dirección General de Tráfico (DGT) subraya la importancia de transportar objetos en el coche de forma segura.
200 euros de multa y el “efecto elefante”
El Reglamento General de Circulación dedica el artículo 14 a la disposición de la carga. La norma exige que cualquier objeto transportado en el vehículo, así como los accesorios empleados para su protección, estén colocados y sujetos adecuadamente. El objetivo es que no puedan arrastrar, caer, desplazarse de forma peligrosa, comprometer la estabilidad del coche, ni generar molestias innecesarias.
No hay que explicar el peligro que puede suponer que una lata de garbanzos se quede atascada debajo del freno o que salga disparada contra la nuca del conductor por un frenazo mal dado. Sobre todo teniendo en cuenta el “efecto elefante”: la masa de cualquier objeto se multiplica en función de la velocidad. Por ejemplo, un brik de leche de un kilo puede impactar con una fuerza equivalente a 50 kilos si el vehículo frena bruscamente a 50 km/h. Así murió Pierre Lefaucheux, el primer director general de Renault, golpeado en el cuello por su propio maletín al derrapar el vehículo que conducía maleta en un accidente.
La regulación abarca desde equipajes voluminosos hasta el paquete más modesto, incluyendo las bolsas de la compra, mochilas, bolsos o cualquier otro artículo suelto en el habitáculo. No se trata solo de objetos grandes o pesados: cualquier cosa puede considerarse carga, según la interpretación legal.
La Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, en su artículo 76.r, califica como infracción grave el hecho de conducir con la carga mal acondicionada o susceptible de caer. La sanción habitual, que no conlleva una pérdida de puntos, es, sin embargo, dolorosa en la cartera: asciende a 200 euros.
Por algo existe el maletero
Lo suyo es utilizar el maletero para transportar la compra o cualquier otro objeto. Está ahí para eso, al final. Dejar bultos sueltos en el interior del coche multiplica el riesgo en caso de accidente y, en el mejor de los peores casos (siendo el mejor llevarlo así y que nada suceda), conllevará una multa. Dentro del maletero, lo suyo también es distribuir la carga de manera homogénea, situando los objetos más pesados en la parte inferior y, si llega a ser necesario, utilizar redes o sistemas de sujeción.
Aunque el artículo 14 y la Ley de Tráfico establecen las bases legales, la principal preocupación de las autoridades es (y debería, según quién, ser la de uno mismo también) la seguridad. No supondrá ningún esfuerzo sobrehumano: implicará caminar tres o cuatro pasos más, como mucho; y abrir una puerta en vertical en lugar de horizontalmente. Un precio justo que pagar para evitar cualquier disgusto. O una multa.