Unas cartas escritas hace unos 4.000 años por mujeres asirias y mesopotámicas están transformando la forma en que se entiende el papel femenino en las primeras sociedades. Lejos de limitarse al ámbito doméstico, estos documentos muestran a esposas de comerciantes, religiosas y amas de casa implicadas en la administración económica familiar, el comercio textil, la concesión de préstamos y la toma de decisiones financieras.
En sus mensajes, conservados en tablillas de arcilla halladas en Kanesh (actual Turquía), aparecen preocupaciones tan concretas como el precio del grano, la gestión de ingresos o la organización de propiedades, lo que revela una sorprendente autonomía femenina en el II milenio antes de Cristo.
Este es el punto de partida del trabajo de la asirióloga francesa Cécile Michel, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), que ha reunido y traducido parte de esta correspondencia en el libro Cuando las mujeres escribieron la historia. Su estudio, basado en miles de tablillas, permite reconstruir la vida de unas mujeres que, según la investigadora, estaban lejos de ser figuras secundarias en sus sociedades.
Cartas sobre la vida y la economía
“No nos queda nada para comer. Reuní lo que tenía y te lo envié. Ahora vivo en una casa vacía, es hora de comprar grano. Envíame el dinero de la venta de mi tela para que pueda comprar diez medidas de cebada”, escribe Taram-Kubi, una mujer asiria residente en Assur, en una de las cartas más reveladoras del conjunto.
Dirigida a su esposo comerciante, ausente por negocios en Anatolia, la misiva refleja tanto la urgencia de la vida cotidiana como la implicación directa de estas mujeres en la economía familiar. Este tipo de comunicaciones eran habituales en un contexto en el que los comerciantes pasaban largos periodos lejos del hogar, obligando a sus esposas a asumir la gestión de recursos, bienes y transacciones.
Este flujo constante de correspondencia, grabado en tablillas de arcilla, convirtió a muchas de estas mujeres en piezas clave del funcionamiento económico doméstico. No solo organizaban el día a día, sino que tomaban decisiones sobre compras, ventas y administración de bienes en ausencia de sus maridos.
El análisis de estas cartas revela además que su papel iba mucho más allá de la gestión del hogar. Muchas de ellas administraban talleres textiles, supervisaban trabajadores y realizaban operaciones financieras de cierta complejidad. Algunas incluso concedían préstamos con intereses a familiares o a sus propios esposos.
Cécile Michel subraya que en ciertos casos existían incluso cuentas separadas dentro del matrimonio, algo que considera especialmente significativo y, en sus palabras, “muy moderno”. “Eran verdaderas mujeres de negocios, ya que administraban el hogar, la producción textil y las relaciones económicas con una notable autonomía”, explica la investigadora al medio Ouest France.
Un ejemplo destacado es el de Lamassi, de quien se conservan numerosas cartas. En ellas se observa cómo organiza la producción de telas, paga impuestos en nombre de su marido y supervisa transacciones comerciales en Assur. También expresa preocupaciones sobre el estatus social, comparando su situación con la de vecinos que ampliaban sus viviendas, lo que evidencia una clara conciencia de posición económica y prestigio.
Entre cuentas y conflictos familiares
Más allá de los aspectos financieros, estas cartas también dejan entrever una intensa vida privada. Algunas mujeres expresan enfado, tristeza o frustración ante la ausencia prolongada de sus esposos o los conflictos dentro del entorno familiar.
Especialmente impactante resulta la carta de Ummi-Išhara, una mujer consagrada a la vida religiosa que reprende duramente a su hermana por lo que considera un abandono del hogar y de sus responsabilidades. En un tono firme advierte: “Si no vuelves pronto, provocarás conflictos entre tu marido y yo. Dejarás que tus hijos se marchiten y jamás volveré a mencionar tu nombre”.
Este tipo de textos muestra cómo las relaciones familiares estaban profundamente atravesadas por obligaciones sociales, económicas y morales, en las que las mujeres desempeñaban un papel activo tanto en la gestión como en el control de la cohesión familiar.
Piezas aún por descifrar
El conjunto de tablillas hallado en Kanesh supera las 22.000 piezas, de las cuales aproximadamente 9.000 han sido traducidas hasta ahora. Según los especialistas, la dificultad del trabajo reside tanto en la complejidad del lenguaje como en la identificación de los personajes y sus relaciones familiares, a menudo difíciles de reconstruir.
A pesar de ello, cada nueva traducción amplía el conocimiento sobre estas sociedades comerciales del II milenio a. C., donde las mujeres desempeñaban un papel mucho más activo de lo que tradicionalmente se había supuesto. Para Cécile Michel, el valor de estas cartas va más allá del interés histórico: “Cada carta aporta su propia dosis de información nueva, interesante y fascinante“.