Más de 627.000 personas se dieron de baja en España en 2025 por problemas de salud mental, según las cifras que ofrece la Seguridad Social. De hecho, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), supone ya la segunda causa de incapacidad temporal en España. Cada año, las bajas laborales por problemas de salud mental alcanzan nuevos récords en lo que es ya una de las epidemias silenciosas del siglo XXI.
Recientemente, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia ha reconocido que los trastornos de ansiedad pueden tener un origen laboral, lo que podría redefinir la protección legal de los empleados y obligaría a las empresas a asumir ciertas responsabilidades. Un estudio realizado por la compañía Lukkap que utilizó una muestra de 2.050 trabajadores por cuenta ajena revelaba que más del 60% de los empleados sintieron emociones negativas relacionadas con su trabajo: un 28% sufrió burnout; un 15%, frustración; un 11% asegura tener ganas de dejar su trabajo y un 8% está hastiado.
Este mismo informe recoge que solo el 20% de los empleados siente que su empresa se preocupa por el bienestar de sus trabajadores. En este contexto, cada vez son más las compañías que intentan sumarse al cuidado del bienestar mental de sus empleados, en buena parte debido al impacto económico del absentismo laboral.
Combatir los problemas de salud en el trabajo desde dentro
Puesto que el trabajo empieza cada vez más a verse como otro origen de miles de estas bajas, es responsabilidad de las empresas ejercer un papel activo en su prevención. “Tenemos que intentar entender desde las compañías que una persona es una persona. Si yo tengo un problema en mi casa con mi familia, esto puede repercutir en la empresa”, recuerda José Luis Pascual, licenciado en Sociología Industrial y socio-director del área de Experiencia de Empleado en Lukkap, en una entrevista con Infobae.
La primera medida que el experto aconseja que adopten las empresas puede parecer obvia, pero en múltiples ocasiones se pasa por alto: preguntar a los empleados. “Más allá de construir una solución, por ejemplo, montar un gimnasio, primero pregunta a tus empleados, porque muy probablemente haya gente que no quiera eso y que prefiera salir antes. Hay que preguntar sobre qué aspectos les preocupan de verdad sobre su bienestar, que puede ser el profesional, el financiero…”, explica.
En ciertos sectores, la introducción de un servicio de fisioterapia para los empleados puede resultar de especial interés, por ejemplo, en trabajos muy exigentes físicamente y que, con el tiempo, pueden generar problemas de salud.
Un largo camino por recorrer
Pascual, que lleva una década trabajando por la mejora del bienestar mental de los trabajadores de distintas compañías, es optimista respecto al camino que está tomando España. “Cada año se ven más empresas que lo ven como un modelo de gestión”, cuenta.
Sin embargo, la proporción de empresas que intentan llevar a cabo medidas reales para mejorar la salud mental de sus trabajadores sigue siendo una gota en el océano: “Cada vez es mayor y se extiende más, pero todavía queda mucho por donde llegar”.