Estados Unidos ha puesto el futuro de la misión de la ONU en el Sáhara Occidental al límite. La administración estadounidense, a través de su representante ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha condicionado la continuidad de la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental) al avance hacia la autonomía marroquí como única base viable para resolver el conflicto. Así lo manifestó Waltz ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense.
La postura de Washington se fundamenta en la reciente Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, impulsada por el propio EEUU, que respalda la propuesta de autonomía presentada por Marruecos como “base de las negociaciones”. Desde 2022, varios gobiernos europeos, entre ellos España, aceptan esta vía como eje, desplazando la posibilidad de un referéndum de autodeterminación puro para el Sáhara Occidental.
De darse el cambio que propone Waltz, la Minurso no se limitaría a tareas de vigilancia o mantenimiento de la paz, sino que podría transformarse en un canal institucional orientado a consolidar el control marroquí sobre el territorio. El respaldo internacional a la propuesta de Rabat se justifica en su mayor factibilidad, lo que deja en una posición de debilidad al Frente Polisario y a los saharauis, que ven cómo se aleja la posibilidad de decidir su futuro por medio de un referéndum.
Estados Unidos marca la pauta internacional
La presión ejercida por Estados Unidos se intensifica justo antes de una nueva revisión del mandato de la Minurso. Su postura se apoya en una condición clara. La renovación de la misión solo será posible si se orienta hacia la autonomía bajo soberanía marroquí. Esta exigencia refuerza la idea de que el modelo propuesto por Marruecos es la única vía concreta para resolver el conflicto, desplazando a un segundo plano la histórica aspiración saharaui de independencia.
La comunidad internacional, con el respaldo de la administración estadounidense, perfila una agenda que prioriza la estabilidad y la integración del Sáhara Occidental dentro del Reino de Marruecos. Esta dinámica supone una contradicción evidente con la actual misión, pues su propio nombre señala que el objetivo es permitir el referéndum y preparar la región para llegar a este resultado donde los saharauis decidan sobre su futuro. Por tanto, la actualización de la Minurso resulta una obviedad por el camino recorrido en los últimos meses.
Un modelo institucional bajo tutela marroquí
El plan de autonomía diseñado por Marruecos, que publicaron medios como Atalayar, contempla la creación de instituciones propias en el Sáhara Occidental, aunque la soberanía última quedaría en manos del Estado marroquí. El esquema prevé que el gobierno regional se configure a través de una combinación de sufragio y designaciones tribales, administrando áreas como educación, salud y desarrollo económico.
La gestión de política exterior, defensa, moneda y símbolos nacionales continuaría bajo control exclusivo de Rabat. El reparto de los recursos naturales de la región permanecería sujeto a negociación y supervisión de la administración central marroquí, lo que limita el margen de autonomía real para el gobierno saharaui.