Paloma Rocasolano alcanza este 15 de abril los 74 años en uno de los momentos más serenos de su vida. Lejos de la primera línea mediática que acompaña a su hija, la madre de la reina ha construido, con el paso del tiempo, una rutina marcada por la discreción, los viajes y el cuidado de su entorno más cercano.
Jubilada desde 2017, tras una larga trayectoria como enfermera y su labor en el Sindicato de Ayudantes Técnicos Sanitarios de España (Satse), Rocasolano ha sabido adaptarse a esta nueva etapa vital. Durante años, también desempeñó un papel relevante como directora del proyecto Vacaciones Solidarias, vinculado a la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (Fuden), desde donde organizaba viajes de cooperación a distintos países de América Latina y África.
Instalada en Madrid, ciudad a la que llegó hace más de cuatro décadas desde su Asturias natal junto a su entonces marido, Jesús Ortiz, y sus hijas, ha mantenido siempre un estilo de vida sencillo. Aunque durante un tiempo residió en Murcia junto a su pareja, Marcus Brandler, finalmente ambos regresaron a la capital a finales de 2025, retomando así su rutina habitual lejos del foco mediático.
Su día a día dista mucho de la imagen institucional que rodea a la Casa Real. Paseos, encuentros con amigas o compras cotidianas forman parte de una normalidad que ha sabido preservar pese a su vinculación con la Corona. De carácter reservado, Rocasolano ha evitado siempre la exposición pública, limitando sus apariciones a momentos muy concretos.
Entre ellos destacan los Premios Princesa de Asturias, a los que suele acudir cada año en Oviedo. Allí ocupa un lugar discreto en el Teatro Campoamor, manteniéndose en un segundo plano durante la ceremonia. Su presencia, aunque constante, pasa prácticamente desapercibida, en línea con su forma de entender su papel.
Si hay un ámbito en el que se siente especialmente cómoda es en el familiar. Madre de tres hijas —reina Letizia, Telma y la fallecida Érika—, su figura ha sido clave en el núcleo familiar. Con el paso de los años, también ha adquirido un papel destacado como abuela de cinco nietas: princesa Leonor, infanta Sofía, Carla, Amanda y Erin.
Durante la infancia de Leonor y Sofía, Rocasolano fue un apoyo constante, llegando a ejercer durante un tiempo como cuidadora habitual cuando sus padres tenían compromisos oficiales. Su presencia también ha sido habitual en momentos familiares señalados, como la Primera Comunión o la confirmación de sus nietas, así como en celebraciones privadas.
En los últimos años, su atención se ha centrado especialmente en Erin, la hija pequeña de Telma Ortiz, con quien mantiene una relación muy estrecha. La vinculación con sus hijas sigue siendo sólida, marcada por una educación basada en la libertad y la cercanía.
Una relación amorosa asentada y muy madura
En el plano personal, Rocasolano mantiene una relación desde 2021 con Marcus Brandler, empresario británico vinculado al sector de las importaciones y exportaciones. La pareja, que se conoció a través de amigos en común, ha consolidado su relación con el paso del tiempo, manteniendo siempre un perfil discreto.
Los viajes se han convertido en otra de sus grandes pasiones durante esta etapa. En los últimos años ha visitado distintos destinos, tanto dentro como fuera de España, incluyendo Reino Unido, país de origen de su pareja, o Catar, donde dio la bienvenida a 2023. También continúa recorriendo Madrid, una ciudad con la que mantiene un fuerte vínculo personal.
Pese a su cercanía con la institución monárquica, Paloma Rocasolano ha logrado mantener intacta su privacidad. Su círculo de amistades es reducido y poco conocido, aunque se sabe de su relación con la artista Esperanza Lema Bouzas, a cuya obra ha mostrado apoyo en alguna ocasión.
A sus 74 años, Rocasolano sigue representando un perfil poco habitual en el entorno de la Casa Real: el de una figura que, pese a su relevancia familiar, ha optado por una vida alejada del protagonismo público, centrada en su entorno más cercano y en una rutina que combina independencia, discreción y estabilidad.