Cuatro militares españoles resultaron heridos el pasado 10 de abril tras el vuelco de un blindado en Zaragoza, según la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME). El accidente se produjo con un VEC en el Campo de Maniobras de San Gregorio, y los heridos pertenecen al Regimiento Pavía n.º 4. La asociación ha solicitado al Ministerio de Defensa información detallada sobre lo ocurrido, así como garantías de seguridad respecto al uso de este modelo de vehículo.
La ATME ha reclamado conocer el estado de los militares afectados, entre los que se encuentran el conductor/tirador y el sargento jefe del vehículo, quienes fueron hospitalizados en Zaragoza tras el accidente. La organización también exige detalles sobre las causas del siniestro, incluyendo la situación técnica del blindado, su historial de mantenimiento, la antigüedad del modelo y cualquier circunstancia operativa que pudiera haber influido en el vuelco y el desprendimiento de la torre.
En el comunicado, ATME subraya que se trata de un vehículo veterano y que el incidente ha generado preocupación. “Esta información es necesaria a fin de garantizar la transparencia, reforzar la confianza del personal y asegurar que los medios materiales empleados se mantienen en condiciones adecuadas para preservar la integridad de los militares”, recoge el texto difundido por la asociación.
Respuesta y exigencia de los militares
El temor de que existan problemas estructurales o desgaste por el uso prolongado ha hecho que la asociación insista en la necesidad de revisar el parque de blindados, con el objetivo de evitar nuevos incidentes que puedan afectar a la seguridad de quienes los operan. ATME ha remarcado que la inquietud se ha extendido, en los últimos días, a otras unidades que utilizan vehículos con características similares.
En respuesta a la situación, ha pedido al Ministerio de Defensa que aclare si se han puesto en marcha medidas extraordinarias tras el accidente. Entre sus propuestas figuran la realización de revisiones técnicas adicionales en los VEC, la implantación de protocolos específicos y la posible restricción temporal del uso de este modelo de blindado hasta que se esclarezcan las causas del siniestro. El objetivo es garantizar la protección del personal militar y adoptar las soluciones necesarias según los resultados de la investigación.
La organización considera fundamental que los mecanismos de control y supervisión sean eficaces y que la información sobre el estado de los vehículos y las medidas adoptadas se comunique de manera transparente a todo el personal afectado. “La transparencia es imprescindible para reforzar la confianza en la seguridad de los materiales y en la gestión de riesgos”, sostiene la asociación en su comunicado.
Hasta el momento, el Ministerio de Defensa no ha emitido una respuesta pública sobre las circunstancias exactas del accidente ni sobre las posibles medidas que se adoptarán respecto a los blindados veteranos en servicio. El caso sigue abierto y la demanda de información y claridad se mantiene tanto entre los militares afectados como entre las asociaciones profesionales que representan al personal de tropa y marinería.