Reaccionar rápido ante un ictus puede salvar millones de neuronas: cómo detectar sus señales de alerta a tiempo

Actuar inmediatamente es crucial para aumentar las probabilidades de supervivencia

Revisión de unos rayos-X del cerebro (Shutterstock)

Ante un caso de ictus, actuar con rapidez es determinante para reducir el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación. Los especialistas insisten en una idea clave: “tiempo es cerebro”. Cada minuto de retraso implica la pérdida irreversible de neuronas. Cuando el flujo sanguíneo se interrumpe, el cerebro comienza a sufrir lesiones en cuestión de minutos, por lo que reconocer rápidamente síntomas como la debilidad en un lado del cuerpo, las dificultades para hablar o la pérdida de visión resulta fundamental para activar sin demora los servicios de emergencia.

De hecho, la eficacia de los tratamientos disponibles depende directamente de la rapidez con la que se inicia la intervención médica. Algunos procedimientos como la trombólisis o la trombectomía mecánica pueden cambiar de forma significativa el pronóstico del paciente, pero solo si se aplican dentro de un margen de tiempo muy limitado.

De ahí que la coordinación entre la ciudadanía, los equipos de emergencia y los hospitales sea esencial para acortar los tiempos de respuesta. Actuar con rapidez no solo aumenta las probabilidades de supervivencia, sino que también reduce el riesgo de secuelas y mejora la calidad de vida tras el ictus.

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Cómo detectar un ictus a tiempo

Entre los signos más comunes de un ictus destaca la aparición repentina de debilidad o pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo. Este síntoma suele manifestarse en brazos o piernas, dificultando su movimiento. Otro indicio claro es la caída de un lado de la cara, que puede observarse cuando la persona intenta sonreír y uno de los lados no responde correctamente.

Los problemas en el habla también son frecuentes, aseguran los especialistas del Hospital Cruz Roja de Córdoba. La persona afectada puede tener dificultades para pronunciar palabras, articular frases o incluso entender lo que se le dice. A estos síntomas se pueden sumar alteraciones en la visión, como pérdida parcial de la misma o visión borrosa, así como un dolor de cabeza intenso y poco habitual.

Según explica Laura Magán, técnica de Salud de Cruz Roja, “lo más común que podemos detectar es que nos empiece a dar un hormigueo en las extremidades o que no podamos moverlas; que se nos altere el habla, nos cueste pronunciar o articular palabras, o que se nos olviden”. Estas señales, aunque a veces sutiles, deben ser tomadas muy en serio.

El ictus: qué es, cuáles son los síntomas y cómo prevenirlo

Mientras llegan los servicios de emergencia, es importante mantener la calma y seguir una serie de recomendaciones. No se debe dar de comer ni de beber a la persona afectada, ya que podría tener dificultades para tragar. Además, es fundamental vigilar su estado en todo momento.

En caso de que pierda la conciencia, se debe comprobar si respira. Si lo hace, se recomienda colocarla en la posición lateral de seguridad para evitar posibles complicaciones. Si, por el contrario, no respira, será necesario iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta la llegada de los profesionales sanitarios.

La rápida identificación de un ictus y una actuación adecuada pueden salvar vidas y reducir significativamente sus consecuencias. La información y la prevención siguen siendo las mejores herramientas frente a esta emergencia médica.

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