En medio de una crisis energética que amenaza la continuidad del suministro global de gasolina y diésel, los consumidores franceses han podido identificar una primera señal de alarma durante esta Semana Santa. Un 18% de las gasolineras registra falta de alguno de sus productos habituales, según declaraciones oficiales recogidas por Le Monde. Sin embargo, el Gobierno francés asegura que la situación no implica escasez ni problemas de aprovisionamiento en el país, sino que responde a factores relacionados con la subida de demanda y el tope de precios en algunas compañías.
La situación, según ha declarado la ministra delegada de Energía, Maud Bregeon, se explica por una “afluencia infrecuente” de clientes en el puente de Semana Santa en las estaciones de TotalEnergies, empresa que controla cerca de un tercio de los puntos de venta en Francia. El fenómeno se concentra principalmente en la red de este grupo, donde la demanda se disparó tras la decisión de limitar los precios hasta el 7 de abril. Así, el Ejecutivo francés atribuye la tensión en el abastecimiento a factores logísticos locales y no a una crisis generalizada.
Las tarifas fijadas por la compañía, con un máximo de 1,99 euros por litro de gasolina y 2,09 euros por litro de gasóleo, son inferiores al promedio nacional, que alcanzó 2,307 euros para el gasóleo y 2,014 euros para la gasolina el domingo anterior. Este diferencial de precios ha motivado a muchos conductores a acudir a estas estaciones, lo que ha generado problemas puntuales de suministro.
Francia descarta descuentos como en 2022
Por su parte, TotalEnergies se encuentra bajo presión política tras la escalada de precios provocada por el conflicto en Irán, con propuestas de nuevos impuestos e incluso debates sobre su posible nacionalización. Mientras tanto, la empresa sostiene que su política de precios es transparente, ajustando los valores al alza o baja en función de los costes internacionales del diésel y la gasolina.
Para responder al aumento de los precios en los combustibles, el Gobierno francés ha anunciado ayudas selectivas por un monto de 130 millones de euros. Estas medidas están dirigidas a sectores especialmente afectados, como agricultores, pescadores y personas que reciben subsidios para el pago de energía. El Ejecutivo ha dejado claro que no planea repetir un plan de ayuda masiva como el implementado durante la crisis energética de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania. La razón principal, según argumenta el Gobierno de Macron, es la fragilidad actual de las finanzas públicas, situación que obliga a equilibrar cualquier nuevo gasto con recortes en otras áreas del presupuesto.
Medidas frente a la subida de precios
Ante la escalada de los precios internacionales del crudo, el Ejecutivo español ya ha implementado un paquete de 80 medidas anticrisis, entre las que destacan la reducción del IVA en combustibles del 21% al 10% y un ajuste a la baja en el impuesto especial sobre hidrocarburos, para intentar mitigar el incremento del coste energético.
Más allá de la respuesta individual de cada Ejecutivo, los ministros de Economía y Finanzas de España, Alemania, Italia, Austria y Portugal solicitaron el pasado sábado a la Comisión Europea el diseño de manera urgente un impuesto coordinado sobre los beneficios inesperados del sector energético.